¿Aquí se vive el orgullo de ser parralino?

Para sentirnos orgullosos de ser parralinos no debemos decirlo ni declararlo, sino que debemos vivirlo.


¿Aquí se vive el orgullo de ser parralino?
Esta dubitativa frase inicia nuestra reflexión haciendo alusión a un pomposo letrero que se ubica en la entrada principal de Parral, y que en forma majadera -y hasta arrogante- nos pretende recordar que debemos sentirnos orgullosos de ser parralinos.

Para sentirnos orgullosos de ser parralinos no debemos decirlo ni declararlo, sino que debemos vivirlo. Se sienten orgullosos de ser parralinos quienes anónimamente todos los días contribuyen al engrandecimiento de esta querida Comuna, quienes han renunciado a emigrar a otras latitudes para estar siempre aquí en las buenas y en las malas, y que año tras año han aportado lo mejor de sí mismos en el ámbito laboral, cultural, gremial, deportivo y en otras áreas, sin esperar recompensa de ninguna especie.

Estamos orgullosos de nuestra tierra quienes toda la vida hemos vivido en Parral, quienes hemos formado una familia aportando hijos profesionales, quienes hemos entregado lo mejor de nosotros por contribuir humildemente al desarrollo de nuestra comunidad a través de la Educación, de los medios de comunicación, del Deporte, de la Cultura… Tenemos derecho a decir que somos orgullosos de ser parralinos.

En lo personal, con 40 años en la Educación parralina, cofundando Colegios Municipales y Particulares, aportando buenos resultados; participando en la fundación de la Sociedad de Escritores de Parral, en la fundación de la Corporación Cultural “Pablo Neruda”, cofundando dos Clubes de Atletismo actualmente vigentes como el Club de “Atletismo de Parral” (año 2000) y Club de Atletismo “Pablo Neruda” (año 2012), tengo derecho a decir que soy profundamente parralino.

Como integrante de la Directiva del Hogar de Cristo de Parral por 3 años; como Presidente y Secretario Comunal del Colegio de Profesores de Parral durante 5 años; como Relacionador Público de muchas Instituciones Folklóricas y Culturales de la Comuna, tengo derecho a sentirme profundamente parralino.

Creo interpretar a miles de personas quienes calladamente día a día han entregado su mejor esfuerzo para hacer de Parral un lugar más acogedor y fraterno. No estamos de paso como algunas personas que vienen durante un breve tiempo a desarrollar una labor y luego se van… sin dejar huella alguna. Los parralinos siempre hemos estado intentando mejorar nuestras herramientas profesionales y laborales para hacer nuestra labor de la mejor forma, con ética y mística.

Con preocupación los parralinos vemos como en los últimos años se ha privilegiado en nuestra Comuna a muchas personas provenientes de otras Regiones del país, para hacerse cargo de labores directivas en distintos ámbitos del quehacer laboral comunal. Eso es legítimo, siempre y cuando los foráneos superen con méritos a quienes somos de Parral. Por muy respetable que sea la trayectoria de estas personas, creo firmemente que en Parral existen personas que sobradamente tienen las capacidades, las competencias, la preparación, los méritos, el sentido de identidad y pertenencia con Parral y el compromiso suficiente para desempeñar distintas funciones, superando largamente a quienes llegan desde otras latitudes. Es cosa de realizar una ecuánime Evaluación de Desempeño y una Evaluación Curricular para comprobar que muchos parralinos cumplimos largamente no solo con los requisitos exigidos, sino que aventajamos a los foráneos en el grado de compromiso y conocimiento que tenemos de nuestra Comuna y de las diferentes Instituciones. Claro está que, para realizar una buena selección, deben aplicarse procedimientos y criterios absolutamente técnicos, dejando de lado cualquier otra consideración que no sea la que se asocie con los perfiles requeridos, como por ejemplo criterios de tipo político, religioso o condición física o etárea.

Asimismo, en los procesos de selección deben tenerse en cuenta la trayectoria profesional y personal de los postulantes, como también los resultados en el desempeño de cargos anteriores. Es lo mínimo que se pide.

Por último, además de cumplir largamente con las exigencias técnicas, profesionales y curriculares, los parralinos tenemos de “yapa” algunas características que las personas que proceden desde otras ciudades no tienen: un mayor arraigo con las características y costumbres de nuestra Comuna y una mayor identidad y compromiso con todo lo parralino.

Soy parralino de corazón, aunque esto moleste a algunos pseudotecnócratas.

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