Siglo XXI: Crucial cambio de época

Desde antaño, conocemos que todo transmuta y se modifica, el cambio es efecto normal de desarrollo y evolución de la sociedad, tanto como para bien, como para mal…

No siempre es posible realizar todo aquello que uno se propone en esta vida terrestre, pues existen diferentes variables que condicionan el hacer de nuestra existencia humana, más aún en una época de crisis y cambio del curso de la historia del hombre moderno, es difícil y complejo enfrentar la realidad actual de la sociedad: Cruzados por la pandemia global, una economía variable, cambio climático y efecto invernadero, consumismo voraz y despiadado desprecio por la vida humana, postergación de los más necesitados, hambre y falta de atención de salud en múltiples latitudes de la aldea global, la casa de todos.

Debemos aguardar, con mesura, tiempos de bonanza y quietud, encuentro y templanza, solidaridad y caridad, aprecio por el otro, equilibrio macro económico y propósitos de planes remediales para todo conflicto que proviene de la interacción social, de la convivencia y el amor al prójimo, sea este quien sea sin distinción.

Pareciera que la esperanza se debilita, que aguardamos tiempos complejos para el futuro inmediato, que las certezas se desvanecen, que el ser humano, depredador por naturaleza, colapsa el medio social y natural donde habita; que se define como amo y señor de lo creado en este mundo, sin importar la agresión cotidiana al planeta tierra y a las otras creaturas, “nuestros hermanos menores” como les llamaba San Francisco de Asís.

Hoy, en tiempos de pandemia, debemos estar más atentos a las necesidades de nuestros semejantes, predisponernos a mitigar los efectos nocivos de un siglo XXI que nos enfrentó a un crucial cambio. Desde antaño, conocemos que todo transmuta y se modifica, el cambio es efecto normal de desarrollo y evolución de la sociedad, tanto como para bien, como para mal; pero, en medio de un constante ir y venir de opciones que se abren como abanico en infinitas posibilidades de tiempo futuro.

Siglo XXI arrópame en tu regazo, siembras luz y brillo en cada noche cerrada y oscura, libera mi pensamiento, descúbreme enamorado y feliz, pues a la vuelta del camino se nos puede aparecer el beneficio de la plenitud, sólo debemos aguardar con meridiana esperanza y fe el tiempo nuevo que nos tocó vivir. Escuchemos la risa de un niño, el canto del agua en el río que desciende desde la montaña, una hermosa luna llena destacada entre una cordillera tan blanca como velo de novia.

Aseguremos respeto ante la época del contacto on-line, el mundo virtual y las telecomunicaciones sin apagar la sana convivencia presente en un aquí y ahora del otro, pues somos seres gregarios diseñados para compartir y ser parte de una comunidad.

Bienvenido siglo XXI en plenitud, debemos aprender sobre la marcha cuando las hojas del níspero ya cayeron en tierra fértil después del último otoño y aguacero.

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