Siglo XX: Revolución de las comunicaciones

Hoy la miniaturización de los dispositivos electrónicos nos permite concentrar en un solo aparato toda nuestra agenda diaria y permanente y dependemos de este artículo para el quehacer más común y concreto.

 

Hoy por hoy, en los tiempos que corren y ante la evidencia de una transformación monumental a nivel planetario nos es, absolutamente prioritario, modificar nuestras conductas, los protocolos de acción en un sin fin de acontecimientos cotidianos y de las relaciones sociales que conllevan la comunicación remota, el teletrabajo, la digitalización de los trámites, las transferencias a nivel electrónico, el dinero plástico, entrega a domicilio, conductas alimentarias, la comunicación online y las redes sociales, entre muchos otros. Entonces, debemos preparar nuestro ánimo para enfrentar la tremenda transformación a la cual nos conduce este naciente nuevo siglo XXI: Hoy la miniaturización de los dispositivos electrónicos nos permite concentrar en un solo aparato toda nuestra agenda diaria y permanente y dependemos de este artículo para el quehacer más común y concreto.

Aunque, también es prudente señalar, que en nuestra zona, al límite sur de la Región Del Maule, la condición de ruralidad de nuestra población genera nuevas relaciones a nivel de la evolución que ofrece este siglo XXI en revolución digital; allí, en el campo y mundo campesino, no se dispone de señal de microonda para atender al llamado de las redes sociales, pues, hace falta mejor conexión, mayor velocidad y aparatos más sofisticados; pero, poco a poco, se está estrechando la brecha tecnológica y en el corto andar, podremos superar estas dificultades que son propias de los tiempos de cambio que vive nuestro planeta y nuestra zona geográfica.

 Debemos aprender, como tarea fundamental, dar certero y eficaz uso a las redes de comunicación, pues no podemos descuidar el aquí y ahora, la inmediatez del diálogo oral entre personas, no olvidar, que en primera instancia, la palabra fue oral, que como sociedad aprendimos a comunicarlos a través de el verbo hablado, en un tú y yo, él y nosotros, que la primera fuente de información fueron los adultos mayores que protegían el conocimiento y lo transferían a los más jóvenes.

Considerar, que aquí, en nuestro territorio, a no mediar 60 años, la comunicación fue a través de la radio, algunos periódicos que aparecían de vez en cuando y que aquellos privilegiados que sabían leer y escribir se podían informar sobre los acontecimientos de otras latitudes del país y remotamente, de otros países del orbe, luego llegó la televisión que tímidamente obtuvo cobertura y un público receptor. Es en este contexto que se nos aparece la revolución de las comunicaciones en nuestro territorio, por lo cual debemos poner atención e informarnos sobre lo que a futuro cercano y mediato continuará desafiando a nuestro intelecto, la psicología de las personas y la sanidad mental de nuestra población.

Nuestro niños y jóvenes son hijos de este nuevo siglo y por tal, se adaptan a los cambios y transformación de manera eficaz, alcanzando experiencia en la utilización de los medios digitales y asumiendo convivir en un planeta globalizado, de lo instantáneo e inmediato de señales múltiples y diversas.

Los medios de comunicación distribuyen la información a través de múltiples plataformas y debemos articular un diseño estructural del tempo disponible y su uso cotidiano. Hoy, por hoy, a cada instante, nos hace falta tiempo y transitamos con premura absoluta hacia todas partes. La transformación de la sociedad llegó de improviso y para quedarse; por tanto, debemos aprender a convivir con ella. 

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