Seamos cautos: El porvenir nos abraza

Este XXI vino a instalar una nueva realidad en todo ámbito de la existencia humana sobre la tierra; como especie, vivimos la emergencia global…

    Al parecer, la humanidad transcurre por un pasadizo sin retorno, todo a cambiado de raíz, este XXI vino a instalar una nueva realidad en todo ámbito de la existencia humana sobre la tierra; como especie, vivimos la emergencia global de manera instantánea, revolucionamos las comunicaciones, nos hicimos parte del materialismo extremo y el individualismo agresivo, hemos enfrentado la peor crisis del último tiempo y debemos darnos cuenta que no asumimos, con responsabilidad, los hechos que se suceden a nuestro alrededor. No hemos sido solidarios con el semejante, valoramos sólo aquellas necesidades materiales sin tomar en cuenta el afecto, los sentimientos y valores fundamentales: Es momento de poner freno al cataclismo monstruoso en el que se ha convertido la pandemia del coronavirus. Demos prioridad a la vida bajo todas sus formas, defendamos este planeta que es nuestro hogar, eduquemos adecuadamente a nuestros niños y jóvenes, velemos por la salud de toda la población, resguardemos y respetemos a nuestros adultos mayores. Encantémonos con la naturaleza a nuestro alrededor, en la certeza que somos privilegiados en este maravillosos sitio al sur del mundo.

    Al parecer, estamos cansados, al parecer no se ve una salida posible a esta crisis que enfrentamos; debemos volver a encantarse, mirar el horizonte de futuro con esperanza, valorar la simplicidad del afecto en el niño pequeño, escuchar el gorjeo del agua en las goteras del techo, respirar el aire puro que aún transita por nuestro espacio, mirar el infinito con la ilusión de encontrar vida en otro espacio, en otro universo o quizás por aquí próximo a donde habitamos…

Dejemos de depredar nuestra aldea global, cuidemos el medio ambiente natural que es vida e ilusión, seamos juiciosos ante los acontecimientos y hechos comunes de la convivencia humana entre personas, valor las sonrisas y el llanto, los días en el calendario, el tiempo y su transcurso constante, regalemos palabras sutiles agradables al oído, dejemos que la noche sea descanso reparador y que la mañana de sol radiante una oportunidad cotidiana de existencia.

Al parecer, como que de pronto, se cierran todas las puertas, como que no existen opciones de vida, que la esperanza se agota y la ilusión es un recuerdo, no tenemos certezas y cada mañana nos descubre ante una nueva tragedia: Seamos cautos, el porvenir nos abraza, debemos enfrentar con decisión la realidad de este siglo XXI que nos cobija en el amparo de un tiempo nuevo por venir y una comunión real y en armonía. Qué la luz inunde la oscuridad.

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