Respeto por quienes mantienen limpio nuestro hábitat

Hoy me quiero referir a los señores recolectores de basura y auxiliares, quienes en cualquier empresa o institución de servicios deben hacerse cargo del aseo y la limpieza del lugar de trabajo o la recolección de basura que a diario se realiza por las calles de las ciudades y los villorrios del campo rural en nuestras comunas.


En ocasiones, no apreciamos el trabajo o labor del otro, quizás porque su quehacer puede ser poco visible, de baja producción o simplemente, porque no nos damos cuenta de sus importantes e indispensable servicios, por tal, hoy me quiero referir a los señores recolectores de basura y auxiliares, quienes en cualquier empresa o institución de servicios deben hacerse cargo del aseo y la limpieza del lugar de trabajo o la recolección de basura que a diario se realiza por las calles de las ciudades y los villorrios del campo rural en nuestras comunas.

Cotidianamente, se recogen miles de toneladas de desechos, desperdicios y basura de diferente tipo y consistencia, estamos ciertos que a estos funcionarios se les reconoce con una renta o remuneración por su trabajo, que por lo demás, es muy exigua, pero desde la otra vereda, de nosotros los usuarios del servicio de recolección de basura, pudiéramos asumir responsabilidad para ordenar nuestros desechos, en el mejor de los casos, separar por tipo y clasificación aquello que desechamos en casa y por de pronto, colaborar con el cuidado del medio ambiente, pues, existen productos que no se descomponen de manera eficaz y rápida, sino más bien se transforman en contaminación ambiental, un flagelo que agrede a nuestro planeta, también así, pudiéramos, cautelar no dejar productos peligrosos en nuestra basura, pues, a más de alguien, le puede producir un daño irreparable. Del mismo modo, no botar desperdicios en la vía pública, ya sea urbana o rural, pues cometemos un gravísimo error, dañar nuestro espacio vital de desplazamiento, afeamos el paisaje y contaminamos.

Quiero, hoy, saludar a todos aquellos quienes trabajan, incansablemente, para cumplir con su cometido, esto es recolectar la basura y del mismo modo, a quienes realizan aseo en empresas, reparticiones públicas, domicilios y tantos otros lugares en los cuales debemos limpiar y desechar aquello que ya no es útil.

Atendamos a nuestro alrededor, creo que la gran mayoría de los habitantes de nuestras comunas del Maule Sur, anhelan ciudades limpias, queremos caminos y senderos rurales aseados, pero para alcanzar tales propósitos, todos debemos colaborar.

Valorar cada trabajo, por menor que este sea, valorar cada oficio, en todos ellos, hay una persona que dedica su tiempo y esfuerzo para cumplir con una tarea o quehacer; no menospreciar a nuestros semejantes por su función en el entramado social, Dios asigna respeto por todos y cada uno de los seres humanos, el mismo Jesús nos habló desde los hermanos menores, reconocer al pastor y al pescador, aquellos, que en su tiempo, eran vistos como los más humildes y desprotegidos; todo aquello que hagamos a nuestro hermano será recompensado en el cielo.

Si por gracia divina tenemos la suerte de encontrar una profesión o estatus social elevado no podemos castigar al otro que se encuentra más disminuido frente a nosotros, la vida es un estado pasajero y luego se nos viene la muerte, entonces, no tenemos certeza de cuál será nuestra posición.

Seamos agradecidos, respetuosos y correctos con aquel que se encarga de atender a nuestras necesidades, seamos justo en la recompensa del trabajo, no validar la remuneración según un criterio de mercado, sino más bien en la justicia de un servicio prestado.

Nuestro planeta será más habitable, si todos y cada uno de nosotros ayudamos a limpiar y despejar cada rincón, si no ensuciamos por flojera o desprecio, abandonar la decidida, pues es responsabilidad de todos mantener aseado nuestro mundo.

Otorgar aprecio a quien recolecta útiles en mal estado, al recolector de papeles y diarios, a todos quienes reciclan de mil maneras distintas, al barrendero en la ciudad, al funcionario de las empresas de aseo y basura, al auxiliar y a todos y cada uno de quienes ayudan a mantener limpio y aseado nuestro hábitat, no ensuciemos el entorno por falta de cultura, podemos mantener en óptimas condiciones de higiene el lugar de trabajo, nuestro hogar y los espacios públicos, en el campo y zonas rurales, evacuar nuestros desechos en lugares habilitados, es obra y tarea de todos.

Enseñemos a las nueva generaciones según el ejemplo, el niño replica aquello que el adulto hace, por tal, enseñar a ser respetuoso con las personas que ejecutan las labores de limpieza y cuidar, cada uno, nuestro entorno donde habitamos, la consigna debe ser: No ensuciar.

Así los más pequeños llevarán un existencia que valide el cuidado de la limpieza y el aseo, permanente, de nuestro entorno. El mundo será más limpio y nuestro paraíso llamado tierra un edén donde convivir por generaciones, resguardando siempre cada espacio y sitio en el cual ponemos en práctica el respeto y cuidado del lugar en que habitamos.

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