Por una sociedad que vive en igualdad y sin discriminación

La crítica agria y destemplada puede herir sentimientos, ofender y agredir a quien nos escucha…

No renunciaré a predicar la sana convivencia, el respeto y la comunión entre seres humanos de la misma especie, a erradicar la ira, la violencia y la agresión a través de nuestro discurso cotidiano, en el diálogo y la comunicación efectiva.

Descalificar al otro puede parecer una conducta válida, pero no es así; la crítica agria y destemplada puede herir sentimientos, ofender y agredir a quien nos escucha. El embuste y generar menosprecio por el otro nos aleja del encuentro y una vital convivencia.

En los tiempos que corren, cuando las campañas políticas están abiertas y en proceso, es perentorio generar discursos prudentes y cargados de contenido y propuestas, digamos no a las descalificaciones, críticas despiadadas y más aún, ofensas. Debemos construir, proponer elementos que nos conduzcan hacia una mejor sociedad, determinar las necesidades más urgentes de nuestra convivencia, proponer estrategias, planes de trabajo ante un mundo globalizado y digital y más aún, sosteniendo esta tremenda pandemia que nos agrede sin contemplación.

Escuchar al otro es una premisa básica, ser humilde, honesto y honrado, valores fundamentales de la convivencia social, mitigar el efecto nocivo de la descalificación del adversario, construir más que derrumbar los cimientos de la sociedad respetando los valores clásico del mundo moderno en el cual habitamos.

Respeta para ser respetado, escucha para ser atendido por tu interlocutor; defiende la libertad como definición fundamental, escribe la nueva historia de este mundo para heredar, quizá, un paraíso perfecto a las nuevas generaciones. Todo depende de cada uno, todo depende del empuje y dedicación que le asignemos a las tareas que nos corresponde realizar; este planeta, aún es un hogar en el cual debemos habitar, y por tal, es necesario protegerlo y cuidarlo. Generemos propuestas de respeto ante el medio ambiente, evitar la contaminación, resguardar a todas las especies animales y vegetales, transitar en ruta, sin equivocación, en nuestro viaje por la galaxia.

Eduquemos a niños y jóvenes en formación ciudadana para promover la participación política, la importancia de emitir un sufragio para elegir a nuestras autoridades y una herramienta válida para exponer nuestro punto de vista en el desarrollo de la acción política, la economía y lo social; delegar, en un representante, aquella carta de navegación que nos conduzca al tan preciado desarrollo en una sociedad igualitaria sin discriminación.

Qué el discurso cotidiano sea una propuesta de encuentro, que mis palabras no ofendan, que por sobre todo, el discurso posea  argumentos y una validez efectiva y eficaz. 

En estos tiempos que corren, nos hace mucha falta el diálogo y la comunicación; construiremos, entre todos, una mejor aldea global…

A %d blogueros les gusta esto: