Poeta y científico escudriñan lo no resuelto, deben potenciar la creatividad y la inventiva, viajar a dimensiones ocultas para otorgar certeza donde no la había, dilucidar contradicciones, probar cientos de hipótesis nuevas, observar el mundo real y concreto para establecer vínculos, puntos de encuentro con aquellos problemas que la humanidad requiere resolver.


La poesía y la ciencia se dan la mano. Enfrentarse a esta tarea requiere de imaginación múltiple y recrear mundo desconocidos, quien domina tales artes, logra descubrir virtudes que, en ocasiones, se encuentran prohibidas para quienes no se educan, preparan y practican estas materias.

El poeta se enfrenta a una página en blanco, debe jugar con la rima, la palabra justa y el verso perfecto, por su parte el matemático y el científico en general, debe imaginar caminos y senderos nuevos para resolver problemas del más diverso tipo.

En Chile, nos declaramos tierra de poetas. Quién en la adolescencia no ha creado unos versos para dedicarlos a la enamorada? Quién no propone una metáfora, una comparación o una personificación en el hablar cotidiano, en la conversación del día a día? Qué padre no inventa fábulas, cuentos, leyendas o versos para dormir a su pequeño retoño? Entonces, la poesía y el buen uso de la palabra, se hacen necesarias.

Es cierto que la investigación en Chile no tiene un desarrollo importante, pero físicos, matemáticos, astrónomos y tantos otros, dedican su vida profesional a descubrir, investigar y resolver problemas científicos. También así, se enfrentan a la página en blanco, aquello que otros no han propuesto como tema de investigación.

Poeta y científico escudriñan lo no resuelto, deben potenciar la creatividad y la inventiva, viajar a dimensiones ocultas para otorgar certeza donde no la había, dilucidar contradicciones, probar cientos de hipótesis nuevas, observar el mundo real y concreto para establecer vínculos, puntos de encuentro con aquellos problemas que la humanidad requiere resolver.

Ante tal premisa, es oportuno destacar que niños y jóvenes en edad escolar deben ser encaminados en el arte de la poesía y la ciencia, la escuela debe proveer las herramientas útiles y necesarias para promover el uso de la palabra correcta e identificar aquellos problemas de la existencia común como dominios científicos posibles de ser resueltos.

Quizá, en mi humilde punto de vista, es equivocado sentenciar a los estudiantes de Enseñanza Media como humanistas o científicos, entre ambas (humanidades y ciencia) no existe oposición o descarte de una en función de la otra. Ambas forman parte de la educación general y cada una aporta virtudes, talentos y conocimientos diversos que colaboran para egresar alumnas y alumnos capaces, autónomos y dueños de enfrentar la vida adulta, profesional o de oficio de forma eficaz, instruida y culta.

No todos logramos ser poetas o matemáticos y físicos, pero la enseñanza regular nos permite descubrir los primeros aprestos en estas áreas del saber para no declararnos ignorantes ni incapaces de entender y comprender el mundo que nos corresponde vivir en la sociedad moderna.

El poeta canta a la vida, al amor, a aquellos paisajes idílicos donde brilla la esperanza, canta a los problemas contingentes, la destrucción de la capa de ozono o la extinción de especie en el mundo natural, el científico propone alternativas para impedir la contaminación y preservar nuestro medio ambiente, determina el posible tránsito de la sociedad en el tiempo futuro. De tal modo, hermanamos ciencia y poesía.

Propongamos el mismo valor a tales artes, busquemos la simpleza del ejercicio científico para enseñar a las nuevas generaciones, permitamos el verso atractivo y el asunto innovador para encantar a los jóvenes.

Una virtud humana trascendente es la imaginación, creatividad e inventiva, entonces, la Escuela y el Liceo deben poner manos a la obra, así, los nuevos tiempos estarán sembrados de acierto y cordura, verdad y esperanza, privilegio de la vida por sobre la muerte, humanismo y ciencia como regentes del aprendizaje total y absoluto, médula del proceso educativo para desarrollar el arte y la ciencia.

La vida es una barcaza que navega entre tempestad y calma, demos sentido a la vida para atracar en puerto protegido.

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