Pandemia: acceso a una nueva realidad

Deberíamos volver a la normalidad de clases presenciales cuando los indicadores de contagio se vean, sustantivamente, reducidos y cada establecimiento educacional cuente con las herramientas e insumos indispensables para resguardar la salud de todos los miembros de la comunidad educativa.

Creo que es de opinión de común acuerdo que la realidad de nuestra aldea global cambió radicalmente y ya no podemos aspirar una vuelta al pasado reciente, ya nada es lo mismo y debemos acostumbrarnos a la nueva normalidad.

Abandonamos el saludo cercano de mano o beso en la mejilla tan común en nuestro territorio, hoy debemos guardar una distancia de por lo menos 1.5 metros, no podemos asistir a reuniones masivas, espectáculos o eventos, debemos permanecer en el hogar dentro de lo posible; así, protegemos a los grupos de mayor riesgo y a nosotros mismos.

En el Chile de hoy, las clases presenciales en el aula están suspendidas por la autoridad desde el 16 de marzo de 2020 y no tenemos certeza de un posible retorno dentro del corto plazo, esta medida fue un acierto ya que los colegio y establecimientos educacionales son un crítico punto posible de contagio del Covid-19. Entender que sumamos casi 3.5 millones de estudiantes regulares en chile, alrededor de 240.000 docentes y una cifra similar de asistentes de la educación, profesionales y auxiliares, por tanto, en un reducido espacio físico, se reúnen una gran cantidad de personas lo que sería un propicio y terrible caldo de cultivo para la pandemia; por lo cual,  a mi entender, deberíamos volver a la normalidad de clases presenciales cuando los indicadores de contagio se vean, sustantivamente, reducidos y cada establecimiento educacional cuente con las herramientas e insumos indispensables para resguardar la salud de todos los miembros de la comunidad educativa.

La pandemia nos ha enfrentado a realidades disímiles, usar, permanentemente, mascarilla, lavar las manos con alta frecuencia, disponer de alcohol en toda repartición para mitigar el posible contagio de Covid-19, evitar aglomeraciones en los servicios públicos e ir a realizar allí, sólo aquellos trámites que son indispensables y  de primera prioridad. Entre todos nos cuidamos de la pandemia.

Este nuevo status asumido por la sociedad moderna nos ha permitido incursionar en áreas del conocimiento en las cuales no teníamos experticia, hemos realizado video conferencias para infinidad de reuniones, usamos las redes sociales para establecer contacto con las comunidades educativas, ya que nuestros estudiantes se encuentran realizando clases remotas y a distancia, aún, en la certeza, que ningún mecanismo on line puede superar el éxito de la clase presencial en el aula.

Nuestras relaciones sociales han modificado su estructura, cada comunidad debe practicar el diálogo y la sana comunicación, una nueva realidad a la que se enfrentan todos quienes deben interactuar con otros. La pandemia modificó la realidad de la convivencia social, el distanciamiento nos aleja y condiciona, nuestros niños pequeños no entienden cada acción que propone la autoridad para mitigar la pandemia y cómo actuar en época de crisis.

A mi entender, todo evoluciona hacia una nueva realidad desde el tiempo presente hacia el futuro, nada sigue igual, todo cambia y se modifica y ésto, debemos asumirlo como una constante del tiempo moderno, de esta sociedad sometida al flagelo del virus mortal que nos ataca sin misericordia y una realidad cambiante a cada trazo como ha ocurrido desde el inicio de nuestra existencia en este planeta. A ratos el mundo real y natural nos enfrenta a dificultades diversas para templar nuestro ser y resguardar la vida como un preciado bien.

La pandemia nos dio acceso a una nueva realidad con la cual debemos aprender a convivir.

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