Madre: Sonrisa a flor de copihue en la madrugada

Mujer hecha madre, a ti mi reconocimiento absoluto, mereces todo festejo, todo obsequio, pero por sobre todo: El cariño y el afecto.

Al filo de la tarde, cuando cae la noche, o en la madrugada, mientras las aves gorjean detrás de la ventana, mientras me escabullo entre pensamientos dispares tratando de cumplir cada tarea del cotidiano vivir; hoy, dejo un rato el tránsito en el vértigo del cada día para disgregar mis pensamiento y acordar aquel vínculo tan profundo que lleva mi madre en su vientre, soy tu hijo y aquí me inclino ante tus achaques y desventuras en la certeza que hiciste una gran labor; aunque tu tarea fuera difícil, aunque el pan recién tostado me remonta al recuerdo de la primera infancia deambulando por entre las alamedas plantados como ejércitos listos para la batalla.

    Madre, podrán pasar mis años, podré seguir siendo feliz en tu regazo, pues siempre me diste el ánimo cuando y me pude levantar; agradezco al cielo bendito disfrutar de tu presencia, tu fortaleza me emociona, tu oración me reconforta, tus miradas desde los ojos ciegos son luminaria en el paraíso. Aquí, entre estas letras, te envuelvo crisantemos y hojas de parra, dejo la lluvia mojar mi cabellera y dormir tranquilo en tu santa quietud: Madre, este hijo, esculpe un monumento de palabras para adornar tu estampa, siempre dispuesta a ofrecer un consuelo, buen ánimo y talante, sonrisa a flor de madrugada y estricta cuando ameritaba. Cuidaré tu recuerdo, todas aquellas andanzas por diferentes territorios. Madre, en tu día, un abrazo, un beso y un tazón de leche tibia.

    Hoy, saludo a todas las madres, las que están y las que ya partieron, en el día especial de celebración, que la luz del sol ilumine cada tarea ejecutada por la mujer que protege a su prole, que amamanta con placer sublime, aquella que reparte besos, que construye por todas partes, a cada rato y a cada instante, pendiente de todo sin equivocación, sin errar la solución ante la enfermedad del niño pequeño a su encargo.

    Mujer hecha madre, a ti mi reconocimiento absoluto, mereces todo festejo, todo obsequio, pero por sobre todo: El cariño y el afecto.

    El próximo domingo, saludamos a nuestras madres; de seguro, de manera virtual producto de la Pandemia; pero con el mismo énfasis y dedicación; escribe una líneas, esas que nacen en corazón fecundo del afecto y recítalas a aquella mujer, quien, literalmente, te te dio la vida con esfuerzo, empeño y dedicación, acurrucándote entre la lluvia o dejándote correr por el parque en busca de mariposas. Madre eterna figura, efigie para este hombre que te recuerda…

A %d blogueros les gusta esto: