La verdad no existe, es múltiple, variable y diversa

Frente al Covid-19 tenemos una misma realidad enfrentada desde dos ángulos distintos y que conducen a una razón dispar: Una gran mayoría cuidándose de la pandemia y otros pocos agrediendo sin misericordia en fiesta y desenfreno sin un mínimo resguardo provocando una indignación transversal para toda nuestra sociedad.

No debemos concluir que siempre tenemos la razón, esta es parcial, es una sumatoria de razones particulares; en la razón existe una dualidad o más aún, pues, en ocasiones, participan variedad de opiniones y todos ellas pueden ser contradictorias; además, si asignamos a la razón la cualidad de certeza verás, es muy probable que, más de alguien me discuta, rebate y cuestione mis planteamientos por lo cual deberemos acceder a juicio y segura resolución de un tercer estamento al momento de validar la razón verdadera de mis propósitos. Quizás esta argumentación puede parece compleja, sofisticada y académica, pero al momento de acceder a la realidad cotidiana que nos corresponde vivir de seguro será más fácil de entender.

Por tal, me referiré a diferentes realidades, que como sociedad y en un particular espacio de tiempo presente, ha debido enfrentar al inicio del año 2021: Para nadie es un secreto que la Pandemia del Coronavirus apareció para complicarnos la existencia, que hemos debido cambiar y resguardar nuestros actos, hechos y acciones: Distanciamiento social, uso de mascarillas, toque de queda, entre muchos otros y que como comunidades conscientes de esta mega epidemia seamos responsables de tomar todo resguardo para el cuidado personal y el de los otros, mis semejantes; pero, existen algunos, que por desprecio de la vida ajena, y desde la comodidad que ofrece su status social, agreden a las grandes mayorías que esperan una pronta vuelta a la normalidad, pues no pueden trabajar, no envían a sus hijos al colegio y no tienen los medios para acceder a los tratamientos posibles del Covid-19. Entonces, tenemos una misma realidad enfrentada desde dos ángulos distintos y que conducen a una razón dispar: Una gran mayoría cuidándose de la pandemia y otros pocos agrediendo sin misericordia en fiesta y desenfreno sin un mínimo resguardo provocando una indignación transversal para toda nuestra sociedad.

Así mismo, la política nacional y quienes se dedican a ella como oficio y forma de vida personal, quienes argumentan siempre el bien común por sobre todo principio nos conduce a realidades distintas y dispares, un mismo hecho asume múltiples lecturas y se valida el discurso del convencimiento del otro, recibir su mandato para ocupar tal o cual cargo público en disputa, entonces nuestra razón se confronta con el otro y otra razón. Este es un año absolutamente político con un sin número de elecciones posibles y en un estado particular de Pandemia. Debemos ser honestos, no descalificar al otro sin argumentos verídicos, no pensar solamente en nuestro beneficio personal, sino más bien en el bienestar de aquellos muchos a quienes pretendo representar. Nosotros, ciudadanos votantes, guardemos buena memoria y no olvidemos los desaciertos y errores de antaño, el pasado es siempre un buen indicador. Que nuestro discurso político no sea rebatible y más aún cuestionable o descalificado por la verdad en la razón del otro.

Qué este año 2021 que comienza sea de sanación, de encuentro y comunión con el otro, debemos recuperar la confianza, el anhelo de vivir y la esperanza, entre todos podemos construir un Chile mejor y una aldea global habitable en el tremendo universo que nos tocó sobrevivir.

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