La juventud: rebeldía y cambio

El joven de hoy en día es , por naturaleza, tecnológico y digital, manifiesta una comunicación innovadora en la forma, es parte de lo inmediato y lo desechable…


Ser joven, en el mundo contemporáneo, tiene sus propias normas y códigos, el joven tiende a romper con lo establecido, va conformando su propia personalidad, cuestiona por naturaleza, cree, como incuestionables, sus propuestas teorías, dogmas y credos, es curioso por naturaleza, defiende sus puntos de vista con dedicación, desafía a la generación adulta, va por la vida aprendiendo sin miedo al fracaso, en ocasiones irreverente, despiadado y autosuficiente.

Padres y tutores deben conciliar paciencia para atender a la evolución natural del adolescente, cubrir sus necesidades básicas, ser guardadores para cumplir con el mandato de escolaridad en Chile (12 años de escuela) guiar, conducir y enseñar, estar atentos a los conflictos que pueden agredir su existencia, prevenir los males que agreden a nuestra sociedad, como son, drogadicción, delincuencia, tráfico de drogas, alcoholismo entre muchos otro; buscar, afanosamente, el diálogo, encuentro y armonía, ser ejemplo positivo para las nuevas generaciones.

Ser joven no es tarea fácil, más aún, cuando el cambio hormonal tiende a conducirnos por la euforia y el capricho, cuando la vitalidad asoma por todas partes, somos desafiantes, rupturista, creativos e inquisidores, el joven se revela ante lo establecido, quiere cambiar el mundo, no acepta las normas sociales, añora mayor libertad, disponer de su tiempo, elegir las tareas que le agradan y obviar aquellas que le parecen inapropiadas, disfrutar, reír y pasarla bien, a esta edad no son necesarios los compromisos, se rompen acuerdos fácilmente, la escala de valores, por estar en desarrollo, va asumiendo nuevas propuestas.

El joven elige el desafío, no escucha recomendaciones, busca tesoros al final del arco iris, discute en el templo sobre Dios y la religión, duda, permanentemente, tiene sus propias hipótesis, deja la vida fluir, lucha en rebeldía contra lo establecido.

Nosotros, la generación mayor debemos tratar de entender la sicología del adolescente, recordar que algún día fuimos jóvenes repletos de ilusiones, buscando, afanosamente, respuesta a las grandes interrogantes del universo y todas las cosas, el origen de la vida, la trascendencia, las maravillas de este mundo que responden a una creación más allá de nuestro entendimiento.

El joven de hoy en día es , por naturaleza, tecnológico y digital, manifiesta una comunicación innovadora en la forma, es parte de lo inmediato y lo desechable, no manifiesta interés por el compromiso; más bien, busca el placer fugaz y la compañía beneficiosa para sus inquietudes, es persona dotado de inteligencia y una auténtica creatividad personal, individuo único y exclusivo quien gobernará este mundo en el próximo tiempo.

El adulto no debe ir al conflicto con el joven, debe buscar la paz, armonía y encuentro, escucharlo, orientar y guiar, ser referente, líder y sacerdote, un modelo que permita descubrir la sapiencia y sabiduría para alcanzar la comunión, paz y concordia.

Cuidemos y protejamos a nuestra juventud, ellos serán sustento y pedestal de esta sociedad, los trabajadores del próximo tiempo, quienes guiarán los destinos del planeta, descubrirán nuevas sendero para que camine la aldea global que hoy nos pertenece, solucionen los grandes conflictos como son el calentamiento global, la falta de agua, defender a las especies en peligro de extinción, desarrollar la técnica y la tecnología, resguardar a los adultos mayores, asumir el control político, económico y social de la comunidad, ser referentes para niños y jóvenes del futuro.

Joven, estás en mis oraciones, pero también en mi firme propósito de educar y enseñar, eres luz entre la nostalgia de un planeta que se dirige hacia el caos y la hecatombe, juntos podemos conciliar una existencia positiva para este planeta, dado en gracia, busque la perfección

Juventud, tiempo de formación y aprendizaje, alegría de vivir para enfrentar los cambio y conducir la rebeldía, pues el tiempo no podemos manipularlo y el mundo contemporáneo avanza sin cesar dejando en el pasado cada acción, la cual ya no tiene solución, sólo experiencia para no volver a cometer nuevos errores o fracasos.

A %d blogueros les gusta esto: