La debacle política y social en Chile

Hoy que se han destapado ante la luz pública escándalos como los denominados SQM, Penta y Caval por nombrar algunos, es la oportunidad propicia para que quede de manifiesto la alicaída imagen que presentan los diversos sectores políticos del país ante los ojos del pueblo.


Ciertamente en el último tiempo, se han sucedido una serie de episodios poco gratos y muy vergonzosos, en lo que es esta larga y angosta franja de tierra que tenemos por patria puesto que últimamente han quedado al descubierto una serie de prácticas por parte de la clase política nacional, que distan mucho de ser en pro del beneficio ciudadano y mucho menos en protección de los sectores más desprotegidos de nuestra sociedad. Hoy se ha debelado ante nuestros ojos que la ambición y los intereses económicos de quienes guían los destinos de nuestro país, se encuentran muy por encima de su vocación de servicio y sus ganas de ayudar a mejorar la calidad de vida de la ciudadanía, y las ganas de trabajar para hacer mas prospero y grandioso el futuro venidero.

Hoy que se han destapado ante la luz pública escándalos como los denominados SQM, Penta y Caval por nombrar algunos, es la oportunidad propicia para que quede de manifiesto la alicaída imagen que presentan los diversos sectores políticos del país ante los ojos del pueblo, por supuesto todo aquello sumado a la caída libre que ha sufrido el denominado ´´sueldo de Chile´´ haciendo directa alusión al cobre el que ha significado una pérdida económica considerable para las arcas fiscales, lo que por consiguiente a acarreado un bajo porcentaje de crecimiento económico en el último tiempo y por ende un aumento no menor de la tasa de desempleo. No puedo dejar pasar la ocasión para por medio de esta tribuna referirme al tema que ha sido una constante y que se ha transformado en la piedra del zapato de los todos los gobiernos que han tomado las riendas de este país desde el retorno a la democracia; me refiero al creciente problema de la delincuencia, ya que esta se ha transformado en un drama con el que día a día millones de chilenos y chilenas debemos convivir como presas del pánico y el terror, temiendo por nuestras vidas y nuestra integridad física, así como también por los bienes que tanto esfuerzo nos ha costado conseguir, y viendo con impotencia y espanto que las autoridades que han sido elegidas por nosotros mismos, no son capaces de dar una solución efectiva y de raíz ante esta grave problemática; cada día vemos como los avezados delincuentes van un paso más adelante que la justicia y los mecanismo de seguridad, contando cada vez con técnicas más violentas para apropiarse de lo ajeno y atrapando en sus redes de maldad y perdición a niños cada vez más pequeños en donde sus mentes son corroídas por el germen de la violencia y la vagancia, matando a nuestra sociedad lentamente y no dejando de ella más que un despojo.

Ante todo el caos que enfrenta nuestra sociedad es que alzo mi voz para representar a la ciudadanía y plasmar en mis palabras el descontento de un pueblo que se siente disminuido, humillado y sometido, y que hoy a decidido levantarse para defender sus derechos y una prueba de ello es el desinterés a la hora de emitir el sufragio para elegir a los gobernantes, las detenciones ciudadanas que han resultado en ocasiones de gran efectividad para frenar el accionar de los delincuentes, las marchas y protestas ciudadanas que son el vivo clamor de las peticiones de la gente, el bajo porcentaje de confianza que existe para con la clase política, y que se ve muy bien representada en las encuestas, etc.

¡Es justo y legitimo el descontento del pueblo!

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