Hazlo hoy, pues mañana puede ser tarde

Todavía no pierdo la esperanza, la esperanza de encontrarte a la vuelta del camino, de seguir tus pasos cual mentor, maestro y guía, escuchar tus profecías y parábolas que me acompañan día a día. Tú mi luz y guía. Tú mi norte claro.

Todavía queda esperanza y fe, miramos el horizonte infinito de posibilidades y pensamos en la trascendencia, en el qué ocurre después de la muerte, por qué somos tan frágiles ante la inmensidad, que nos define como seres humanos dotados de inteligencia, valores y capacidad de aprender, una raza que puebla la tierra, la transforma a su libre albedrío, interviene las relaciones sociales, la forma de interactuar con otros, la política global, la nueva economía y la época de crisis que nos ha correspondido vivir.

Todavía se abren opciones de desarrollo y crecimiento personal, compartir la melodía de una canción romántica, escuchar el trino de las aves, mirar el sol cuando amanece, navegar el inmenso océano, escalar la montaña, dormir la siesta bajo un roble añoso, degustar las frutas de cada estación, ayudar a formar a las nuevas generaciones; todavía gozamos de asombro en la mirada de un niño recién nacido, escribir la mejor canción para dormir al bebe primogénito, escuchar el viento que agrede los ventanales, dibujar sobre la arena un paisaje terrestre en idilio para disfrutar de la felicidad compleja a un paso de nuestra existencia.

Todavía no pierdo la esperanza, la esperanza de encontrarte a la vuelta del camino, de seguir tus pasos cual mentor, maestro y guía, escuchar tus profecías y parábolas que me acompañan día a día. Tú mi luz y guía. Tú mi norte claro.

Cuando la vida te ofrece segundas oportunidades, cuando puedes comenzar de nuevo, cuando el error se convierte en un nuevo aprendizaje, cuando el dolor vence a la emoción, cuando el atardecer te invita  a descansar para continuar mañana, nos damos cuenta que hemos iniciado una nueva faena, que debemos enfrentar todo problema o conflicto con altura de miras y esperanza de éxito, la vida se nos ofrece concreta y en apego a la realidad.

Cuando mis palabras no alcance tu oído, cuando el océano se trague a la tierra, cuando la nieve no se derrita, cuando el amor venza a la muerte y podamos prolongar el todo de nuestra realidad más allá de este mundo, estaremos calificados para construir una mejor sociedad y un planeta prístino y abundante donde las necesidades no les alcancen, donde todo viva en perfecto equilibrio y balanza. Hazlo hoy, pues mañana puede ser tarde.

Siempre quiero escuchar a mi vecino, él tiene algo por decir, un nuevo proyecto que iniciar, una oración por compartir, una esperanza que añorar; entonces, debo poner atento mi oído, concentrar mi inteligencia y aceptar los designios del más allá, aquel lugar paraíso donde todo puede ser realidad.

Estimados amigos lectores, siempre hay algo por qué luchar, siempre hay algo por quien existir, siempre hay algo por hacer, alguna verdad por descubrir, sólo debemos dar sentido a nuestras inquietudes, licenciarnos de maestros al llegar la tercer edad para forma a niños y jóvenes en el valor de la palabra cierta, en el compromiso de una mejor sociedad para las generaciones que vendrán después de estos años trágicos de pandemia, siempre vendrá un tiempo nuevo y una nueva sociedad.

Hazlo hoy, escucha a padres y abuelos, duerme tendido al sol de enero, escucha los versos del primer poeta, añora sabiduría cual Salomón, baja al Cristo de la cruz y escribe versos nuevos, la paz está escrita sobre bronce y mármol adornado de flores y leve aroma marino. Buscaré tu nombre escrito sobre la arena en la playa o en el camino sobre el desierto. Amo tu sonrisa y aquel delicado mirar sutil entre tanta tragedia… mañana es un buen día para volver a vivir.

A %d blogueros les gusta esto: