Aquí, en el sur de todas partes, a un paso del cielo cubierto de azul o del verde profundo del bosque o la siembra abundante de trigo, maíz y arroz, podemos versar en encanto, apaciguar el terror del mal que hace mecer la fantasía, creer en nuestras virtudes y en la esperanza de un porvenir sin sobresaltos.

A veces, en ciertas circunstancias de la vida, la melancolía pena y dolor, agrede nuestros ser más íntimo, remece nuestra esperanza hasta los cimientos y enfrentamos la vida con cierto desgano y falta de optimismo. Entonces, es sano, regalar una mirada positiva a nuestro mundo circundante, siempre existen motivos para vivir, para observar con emoción las maravillas que se tejen en este tiempo presente.

Aquí, en el sur de todas partes, a un paso del cielo cubierto de azul o del verde profundo del bosque o la siembra abundante de trigo, maíz y arroz, podemos versar en encanto, apaciguar el terror del mal que hace mecer la fantasía, creer en nuestras virtudes y en la esperanza de un porvenir sin sobresaltos.

Reconoces el canto de un zorzal, haz visto la imagen del sol reflejada en un charco de agua, sabes cuántas hojas secas han caído sobre la vereda frente a tu casa, haz degustado el fruto de las zarzamoras cosechadas por tu mano, haz visto la cosecha de la siembra de papas; tienes derecho a conocer, a ver y mirar, a escuchar y oír, sólo abre tus sentidos, asume el relajo, la paz y quietud, templa tu espíritu, en el silencio de la noche, para recitar una oración

Una guitarra suena en las diestras manos de un músico, el aire compone armonías selectas al caer la tarde, la luna esquiva luce trajes multicolores, el agua calma la sed, la tierra germina año tras años y nosotros, los seres humanos, vamos devastando todo a nuestro paso y por tal, nuestro ser se siente invadido por la inquietud, por la discordia y el desamor.

Dejemos la desidia, abandonemos la frustración, demos gracias por los dones recibidos y pongámoslos en práctica, el ciclo de la vida nos depara imprevistos, pero ellos son la sal del pan, abrazar el destino para alcanzar nuestras metas y anhelos, otorgar valor a las buenas obras, practicar la caridad, ser anfitriones, permitirse engendrar palabras de júbilo, apagar el bullicio de la calle, denunciar la intriga, suprimir las malas palabras, defender la vida en todas sus formas, privilegiar compartir la mesa, agradecer los favores recibidos, encaminar a niños y jóvenes por el buen camino de la existencia, desplegar habilidades y destrezas.

Aprender a esperar nuestro turno, explicar las grandes incógnitas del universo, diseñar el futuro del siglo XXI en las palabras de un niño, acompañar a nuestros adultos mayores, valorar la experiencia y sabiduría de quien ha vivido más en esta tierra, resolver conflictos y dificultades en paz y armonía, sólo así lograremos quietud en el espíritu.

A veces, es necesario sufrir el desencanto para encontrar la huella del equilibrio en la armonía de todas las cosas creadas para nuestro beneficio. Multiplica los besos, acariciar el rostro sufriente del desamparado, ser cobija para quien llora, consuelo en la aflicción, remedio en la enfermedad.

En el silencio de nuestro ser, se albergan grandes promesas de bienestar, en la concordia del acuerdo brota la sabiduría, en la esperanza de la redención germina la resurrección y en el apego a la buena voluntad damos sentido a la existencia.

Ama por sobre todas las cosas, perdona, mitiga el sufrimiento, sé optimista, no permitas que el materialismo te robe la cordura, despliega tus talentos para mejorar este mundo en agonía, alumbra el camino del extraviado, recibe con afecto al caminante, promete decir la verdad, denuncia al traidor, guarda respeto ante lo sagrado, sé fiel a tus principios y descansa, siempre habrá un nuevo día después de la tragedia.

Disfruta una lectura calma, idea hipótesis revolucionarias, el conocimiento es una sana práctica, sé honrado y honesto, la verdad siempre triunfa ante la mentira, permite el paso del tiempo, pues no le podemos detener, destaca valores positivos en el otro, quizá él, también conoce la verdad.

En el silencio de la armonía, fluye una oración de esperanza, en la sonrisa del recién nacido un vuelo de ángeles y en el arte de la vida un camino de redención.

Mi padre cogió mi mano y me condujo, mi madre floreció el ser, sean para ellos mi gratitud y confianza, hoy, cuando soy padre descubro sus desvelos.

No te niegues la oportunidad de descubrir en el silencio la paz de la armonía, date un tiempo para reflexionar sin temor, habrá un sendero para que transiten tus pasos.

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