El pueblo celebró con comida y música el cumpleaños 114 de su hijo Pablo

La celebración fue en la plaza de armas de la ciudad con una muestra de “Gastronomía Nerudiana”, dedicada a las célebres Odas del poeta.


Pablo Neruda, el mayor poeta chileno y uno de los más célebres del mundo, nació en Parral, y su pueblo volvió a conmemorar su natalicio. Neruda nació un 12 de julio de 1904 bajo el nombre de Ricardo Neftalí Reyes Basoalto y aunque abandonó Parral de muy niño y volvió poco, aún se huele en sus calles la memoria del célebre acontecimiento.

La celebración fue en la plaza de armas de la ciudad con una muestra de “Gastronomía Nerudiana”, dedicada a las célebres Odas del poeta, agasajando en sus platos a productos de la gastronomía como el vino, la papa, el pan y la manzana a los que Neruda les dedicara sus versos.

Apenas comenzó la actividad los asistentes se volcaron a los cuatro stands de degustación (uno por cada Oda y alimento) que fueron preparados por diferentes organizaciones sociales y culturales de la comuna. Deliciosas preparaciones con pan, papa, vino y manzana hechas con productos de la zona, y con mucho cariño.

“Es importante que sigamos conmemorando a nuestro gran poeta, y que las nuevas generaciones puedan conocer y valorar su obra”, nos dice una de las simpáticas señoras que recibe a los comensales en el puesto de las manzanas.

Uno a uno los asistentes van aguardando su turno para recibir un vaso del clásico “navegado” (vino caliente que se condimenta con canela, rodajas de naranja y clavos de olor); aprovechando la espera para probar los deliciosos postres vitivinícolas de puesto afín. Más que conocida era la pasión del poeta por el “estrellado hijo de la tierra”, como llamó al fruto de la vid en su célebre Oda al Vino. Pasando por cada puesto, la gente va recordando al grandioso poeta mediante este viaje sensorial que implica comer y beber, mientras de fondo resuena la musicalización de su poema XV. La gente sigue desfilando y debutando pequeños bocados de papas, postres de manzana, panes especiales, y todo está verdaderamente rico.

De a poco, atraída por las cuecas y tonadas del Grupo Folclórico Villa Rosa (una simpática formación compuesta por adultos mayores y dueñas de casa que viste coloridos atuendos rojo y blanco) la gente va congregándose en el lugar. La fría mañana de Parral no es excusa para dejar de celebrar el nacimiento de su hijo más ilustre. Algunas parejas del Club de Cueca El Puquio se lucen en cada pie de cueca, En el grupo hay bailarines experimentados y una pequeña parejitas de unos 7 años de edad que se roba todas las miradas con su talento precoz. La cueca anima a todos, a los que bailan y a los que miramos. Se siente el color y el calor de Chile en cada acorde.

Cuando se silencia la cueca es el turno del Ballet Nuevo Amanecer, bajo la estridente y enérgica danza de los Caporales (expresión folclórica de origen norteño); mientras los rayos del sol van acariciando los rostros de los jóvenes bailarines y hace brillar las multicolores lentejuelas de sus trajes. Encabezando la animada coreografía de este grupo también se disfruta a un pequeño bailarín que nos sorprende a todos. Danielito es hijo de Luz Eliana Espinoza, la multi-campeona nacional de cueca que dio inicio a este colectivo artístico. Esta pasión de su pequeño por el folklore y la música nació durante su embarazo, nos cuenta Luz: “Yo le conversaba y le pedía que tomara el ritmo de mi vientre. Y parece que funcionó. Nunca le enseñé, lo llevaba a las clases que yo hacía y lo dejaba solo, y antes de los tres años el bailó cueca en el desfile del 18, y a los cuatro se integró a los caporales”.

Terminando la jornada el escenario era retomado por la agrupación de cantoras de Villa Rosa. Entre palmas, medias lunas, vueltas y zapateos, dos parejas de asistentes se sumaban los bailarines a la pista de baile. Entre ellos nuestro ya reconocido Don Abel Morales y su compañera, referentes de la cultura parralina en estos menesteres. Eran los últimos pies de cuecas en honor al ganador del premio Nobel de Literatura, al niño Pablo que emigró de Parral a los pocos años pero dejó aquí su marca indeleble.

La mañana se fue, se apago la música y los puestos levantaron campamento sin ya más pan, ni más papa, ni manzanas ni vino, pero el aire quedó impregnado de esa satisfacción que nos da sentirnos parte de la vida de un pueblo lindo, de su cultura, de sus héroes silenciosos y de sus mitos rescatados de la noche del olvido.

Crónica: Destinos de América en Parral, 11 de julio de 2018.

A %d blogueros les gusta esto: