El fracaso de las leyes de Protección Animal

Las propuestas de ley de los proteccionistas fracasan siempre por culpa de los partidos que se llaman a sí mismos «cristianos», y que consideran suficiente la protección animal actual cimentada en la legalidad vigente.


Los medios de comunicación nos acercan a diario un mundo caracterizado por el crimen, aunque existen algunas crueldades que no se valoran en su justa medida quizás protegidas por la “legalidad”, como son la explotación abusiva de la madre Tierra, la destrucción de la atmósfera terrestre que nos protege de la irradiación cósmica, la cría intensiva de animales para producir carne o piel y los experimentos en laboratorios realizados con ellos.

Posiblemente el pasar tan de puntillas ante faltas tan graves viene dado porque las leyes vigentes no las considera crímenes, es más, podría llegar a considerarlas como una especie de derecho para la humanidad, incluso llegar a estar bendecidas por la iglesia, la que incluso defendería este tipo de actuación contra los animales y la naturaleza como si correspondieran a la voluntad de Dios.

Las leyes de protección animal sólo sirven para tranquilizar la conciencia del pueblo, pero no sirven en absoluto para proteger a los animales. Mientras a los animales se les siga tratando como se les trata en la actualidad en una sociedad autodenominada «cristiana», las leyes de protección animal no valen para proteger realmente a los animales. Y mientras los animales no sean considerados como criaturas de Dios, no tienen ni la más mínima oportunidad de llevar a cabo una vida digna, porque la llamada sociedad cristiana carece en gran medida de una elevada educación ética y moral.

Las propuestas de ley de los proteccionistas fracasan siempre por culpa de los partidos que se llaman a sí mismos «cristianos», y que consideran suficiente la protección animal actual cimentada en la legalidad vigente. ¡Qué burla, qué cinismo, qué testimonio de pobreza espiritual la de las personas que piensan así! Si dedicamos un segundo a pensar en los millones de animales que se despellejan y descuartizan vivos o en la bestial e inhumana cría de animales de la ganadería intensiva, nos daremos cuenta de nuestra degradación como especie. Por desgracia para los animales en los escaños parlamentarios se sientan representantes de un pueblo que en lo ético y lo moral está evidentemente muy degenerado espiritualmente, y que frecuentemente traen consigo su esquema católico, de hecho en los debates sólo aportan palabras vacías y huecas sobre la protección animal, un esquema católico que para los animales significa una autentica declaración de guerra.

Quien crea que las ideas del catecismo tienen poca influencia fuera de las iglesias en la actualidad, que escuche la siguiente declaración de Norbert Geis, diputado del gobierno federal alemán del partido de la Unión Social Cristiana, del 17 de mayo de 2002:

«No es ningún secreto que durante mucho tiempo nos hemos rebelado contra la protección animal cimentada en nuestra constitución, porque siempre existió la aspiración de dar a la constitución alemana una dirección fundamentalmente ecológica de centro. En nuestra opinión, el único objeto de derecho es el ser humano. Según lo entendemos, los animales son nuestras co-criaturas, pero no sujetos a derecho. En este sentido, no son individuos. El animal no tiene obligaciones frente a los seres humanos, por lo que tampoco tiene derecho de exigir al hombre condiciones de vida adecuadas a su especie”.

¿Es posible acaso que este galimatías, esta dureza de corazón pueda ayudar de alguna forma a los animales y salvarlos de su bestial sufrimiento? El católico Señor Geis es también portador de la orden papal de san Gregorio fundada en defensa de la religión católica. Lo que no significa que dentro de la iglesia no haya personas respetuosas con los animales y la naturaleza y que por ese motivo sean incluso vegetarianos. Pero mientras perduren las doctrinas vinculantes de las iglesias que están contra la naturaleza y contra los animales, es decir, contra la vida que es Dios, y mientras el pueblo tenga que creer obligatoriamente y bajo amenaza de la condenación eterna en esas doctrinas, los verdaderos seguidores del Nazareno pondremos una y otra vez al descubierto las mentiras, las falsificaciones y las encubiertas trasgresiones de la ley divina, pronunciando y defendiendo abiertamente la Verdad.

Basado en el programa para televisión: “Los vegetarianos ¿herejes sin Dios?”

Radio Santec
Juan Lama Ortega
www.radio-santec.com/es

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