Caridad, en el mundo de hoy, ante la crisis

La sociedad está cambiando y debemos aprovechar la crisis para alcanzar el crecimiento y desarrollo del tiempo presente.

El conflicto anuncia una crisis que requiere solución. En primera instancia, se produce una manifestación evidente de disconformidad con lo establecido, destacar desacuerdo con la forma y el sentido de los acontecimientos en la historia del día a día de cada comunidad, reconocer el descontento con la realidad que corresponde asumir, no estar de acuerdo con la norma ni la ley, descubrir nuevos horizontes, reclamar frente a lo que parece justo, vivenciar un encuentro con el otro, el prójimo que habita a mi alrededor para juntos buscar soluciones apropiadas y adecuadas a la realidad que expone, hoy, la sociedad en nuestro país.

Considerar que América Latina aparece en un conflicto social por todas partes, que los gobiernos están siendo cuestionados por las grandes manifestaciones sociales, que la economía capitalista está recibiendo un cuestionamiento dirigido a la base de sustento del modelo económico impuesto en este lugar del mundo, pues este es el fundamento de la desigualdad económica de nuestra población.

“Chile ya no es el mismo” hemos escuchado por los medios de comunicación, definición que muchos de los políticos y personajes de la clase pudiente están dispuestos a comprender, pero, que a la fecha, aún no posee soluciones reales y concretas.

Al momento, en lo concreto de la realidad imperante, podemos visualizar que los problemas y conflictos están identificados, han aparecidos bajo múltiples slogan, poseen referente en la población, transversalmente, pues todos, de una u otra manera, percibimos que la jubilación de nuestros adultos mayores es insuficiente y un calvario, de ninguna manera un júbilo para disfrutar los últimos años de vida. Así mismo, todos debemos cubrir gastos básicos que se incrementan sin regulación ni control y que siempre afectan a los más desposeídos.

En otro ámbito, la educación y salud pública se encuentran en crisis sostenida y permanente, los estudios que avalan esta definición ya se realizaron por organismo pertinentes, la educación en Chile discrimina y selecciona a niños y jóvenes, por señalar una variable y la salud sólo mitiga el tratamiento para algunas afecciones, pues, en reiterados acontecimientos, ni siquiera se dispone de los medicamentos apropiados y adecuados y cuando me atiendo de manera particular, debo asumir el costo desmedido que las grandes cadenas de farmacias piden por tal o cual medicamento.

Urgentemente, debo tratar de ser un poco más feliz, pero el individualismo descomunal que potencia el capitalismo atomiza a cada quien; quisieran vivir en solidaridad y caridad, que validemos al otro como hermano y congénere, que no se olvide la sana convivencia entre personas, que la comunión sea un baluarte y que el amor sea el estandarte ante cada manifestación.

La sociedad está cambiando y debemos aprovechar la crisis para alcanzar el crecimiento y desarrollo del tiempo presente. El siglo XXI está definiendo su política, la economía está instalada en el ojo del huracán, debemos proponernos un trato digno para todos, que las ganancias del negocio o el comercio se traspase a los estratos más vulnerables de la comunidad, que todos dispongan de recursos para satisfacer sus necesidad básicas sin distinción ni discriminación, ya sea por lugar de origen, estrato social o definición política.

Hoy, más que nunca debemos practicar la caridad, ir a escuchar a aquel desposeído que no tiene la oportunidad de disfrutar del beneficio de una sociedad que debe redistribuir la riqueza de manera justa y equitativa. Atentamente, por un Chile para todos los chilenos

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