Alerta Coronavirus: Época de pandemia

Debemos asumir nuestra condición de seres vulnerables, débiles ante el dominio de un universo desconocido, en constante evolución y transformación.

Cuando ya cumplimos cuatro meses de cuarentena y los estragos del coronavirus agreden por doquier en nuestra aldea global (Millones de contagiados y miles de fallecidos por cada rincón de la faz de la tierra) es importante tomar sabia consciencia y protegernos y proteger a nuestros cercanos, aquel prójimo que convive a nuestro lado quien merece nuestro cuidado. Debemos asumir nuestra condición de seres vulnerables, débiles ante el dominio de un universo desconocido, en constante evolución y transformación. Hoy, la pandemia modificó nuestras prioridades, la necesidad de la población es evidente, faltan puestos de trabajo y por tal, recursos económicos que se transformen en el sostén de la convivencia social, carencias que el Covid-19 dejó en evidencia, falta de elementos básicos para la sobrevivencia de los necesitados y desvalidos, miseria escondida tras las fachadas y escaparates: Cuánta falta nos hace ayudar y compartir con el próximo, el vecino de mi calle o el transeúnte de las avenidas. Alerta coronavirus: época de pandemia.

    La cruda realidad nos enfrenta, debemos mitigar el dolor de aquellos contagiados con el mortal virus que nos agrede, evitar la propagación de los contagios, resguardar y resguardarnos, mantener la cuarentena, respetar el toque de queda, mantener distanciamiento social, usar mascarillas, lavar, permanentemente, nuestras manos y usar alcohol para protegernos. De seguros, todas estas indicaciones las hemos escuchado por diversos medios y están incorporadas a la cultura sobre esta pandemia, pero es, absolutamente, necesario recordar, pues, muchos son aquellos que no adoptan ninguna medida de protección y más aún, desafían a las autoridades, haciendo caso omiso de las medidas de prevención del coronavirus de las cuales existe certeza de eficacia en otras latitudes del planeta.

    La suspensión de clases a mediados de marzo del 2020 fue un acierto innegable, de lo contrario la escuela se habría convertido en un espacio ideal para el contagio de niños y jóvenes y una propagación de la pandemia, quizá mucho más agresiva y sin oportunidad de aminorar la creciente epidemia que se nos aparecía; rogamos a nuestros niños y jóvenes paciencia, sabemos de sus necesidades, de encontrase con los pares, de jugar y compartir, de poseer la autoridad para transitar libremente por cualquier lugar; pero todo aquello debemos posponerlo para un futuro mediato; solo protegernos en paciencia y compromiso social propio y de quienes nos rodean. 

    Seguramente y muy probable, este virus podrá ser contenido en el próximo tiempo, pero, a la fecha, debemos seguir alerta y atentos ante la propagación del Covid-19, ya vendrá el tiempo de abrazarnos de nuevo y toda protección permitirá encontrarse con nuestros seres queridos; pero, por el momento, no podemos bajar la guardia ante esta tremenda crisis sanitaria y en particular, aquí, en Chile, cuando la pobreza y la necesidad de nuestros compatriotas no permite acciones de mitigación de la pandemia, pues no están disponibles los medios ni recursos económicos, por tal el Estado, como órgano de gobierno, debe asumir un papel prioritario y relevante en la asistencia a los más necesitados y marginados de la sociedad y todos quienes, por una u otra razón, se encuentran castigados por la contaminación del virus o aquellos que viven sobre su ser la necesidad económica para sobrevivir a esta pandemia.

    Alerta coronavirus, época de pandemia, que Dios nos ampare y que podamos alcanzar la paz y armonía de una nueva convivencia. Mucho depende de nosotros mismos y otro tanto importante, de nuestras autoridades y centros de poder…

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