Transformar el destino de la humanidad

El mundo cambia y se transforma al arbitrio de leyes naturales que no podemos controlar, todo depende de nuestra percepción…


A veces, lo que parece ser no es. Nuestro conocimiento de la realidad depende, en muchas ocasiones, del punto de vista en que se mire, de nuestra propia maneras de entender lo que ocurre en el mundo cotidiano del hacer, de cómo percibimos los hechos y acciones que se desempeñan en el la convivencia social con otros.

El mundo cambia y se transforma al arbitrio de leyes naturales que no podemos controlar, todo depende de nuestra percepción, aquello que aceptamos como correcto e incorrecto entre los valores que aplicamos ante determinados sucesos que ocurren más allá de nuestro particular raciocinio. El ser humano, añora felicidad y éxito como baluarte de una mejor existencia, disponer cubrir cada necesidad material, ansiar el poder y el dinero como promotores de un existencia exitosa en muchas ocasiones, sin preocuparnos en el perjuicio del semejante.

Confundimos el sentido trascendente de la vida humana, queremos dirigir nuestros actos de acuerdo a patrones preestablecidos y personales, sin abordar el todo del presente casuístico que se desenvuelve a propósito de las leyes naturales del mundo conocido y por conocer, que las leyes, teorías o propuestas dependen de infinitos factores que las determinan; por lo cual, debemos disponer nuestra atención en la totalidad y el contexto exclusivo de cada acción, hecho o acontecimiento.

Si pudiéramos atender las variables que determinan las acciones del cotidiano hacer entre el marasmo y confusión de una sociedad que se regula con normas y preceptos aceptados por todos y que nos conducen a un bienestar común entre seres de la misma especie, de seguro podríamos controlar la violencia, ira y destrucción del planeta en el sólo acuerdo de sana convivencia.

Aquello que en el pasado fue equivocado, en el presente del hoy puede ser correcto, la humanidad debería aprender de sus errores y desaciertos para enfrentar con certeza los conflictos y problemas que inundan el mundo conocido. Tenemos el conocimiento, la experiencia y experticia de las generaciones anteriores quienes, con su ejemplo y sabiduría, pueden atender cada una de nuestras inquietudes, anhelos y deseos de un mundo mejor. Todo depende de cada ser humano que habita este planeta, todos podemos aportar desde nuestro único estado de gracia, purificados en la meditación, reflexión y análisis del contexto en el que se ejecuta la convivencia social.

Es cierto, podemos transformar la realidad, el mundo natural, la sociedad y el destino de la humanidad, podemos acercarnos al equilibrio perfecto del universo sin agredir la perfección dada en gracia en el ritmo constante y sistémico de un todo inconmensurable.

Este planeta nos necesita, después de todo el daño causado por diversos motivos a esta tierra errante por la galaxia, tomar conciencia sobre la contaminación, el cambio climático y el efecto invernadero, la extinción de especies, la acumulación de basura y tantos males que agreden a nuestra aldea global, mejorar la sana convivencia de la sociedad, extirpar la violencia, el odio y la ira, negarse a la guerra y la destrucción.

Debemos negar el asesinato, la delincuencia, drogadicción y el engaño como formar de vida, rehabilitar a quienes se encuentran atrapados en estos flagelos, promover la concordia como modelo de vida, asumir el respeto hacia los semejantes como conducta válida, ser amable, solidario y caritativo, responsable y buena persona, sólo así caminaremos hacia una sociedad en armonía y equilibrio,

Todos y cada uno tenemos responsabilidad desde el lugar que nos ocupa en la vida comunitaria, defender al desvalido y ofrecer la mano que ayuda para el mejor beneficio de todos.

Al finalizar, algunas interrogantes: ¿A qué aspiramos, en nuestra existencia terrena, como horizontes de expectativas para el futuro? ¿Es posible enmendar el rumbo de nuestra sociedad para alcanzar la plenitud? ¿Cómo practicar una sana convivencia con nuestros semejantes? Aún tenemos oportunidad de alcanzar el equilibrio y la comunión en este mundo moderno en el que habitamos.

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