Todo es posible después de mañana

Nuestra existencia humana se encuentra determinada por la posibilidad generando hipótesis posibles y teorías comprobadas, pero nada podemos asegurar, siempre habitamos en la incertidumbre.


“Pronto” es futuro relativamente mediato, también podríamos decir “entonces” y preguntarnos el “cuándo”, quizás el estado temporal de estas declaraciones es impreciso, pero podemos afirmar que ocurrirá en un tiempo futuro. A diario, en nuestra existencia, señalamos declaraciones de futuro, por tal, esperamos, anhelamos o definimos algo que ocurrirá en la nebulosa de un después: Una hora, un día, años, siglos, milenios y así sucesivamente, sin poder determinar el transcurso temporal específico y concreto. Por tal, nuestra mente define la posibilidad de futuro sin establecer su real ocurrencia.

Nuestra existencia humana se encuentra determinada por la posibilidad generando hipótesis posibles y teorías comprobadas, pero nada podemos asegurar, siempre habitamos en la incertidumbre.

Nos comprometemos para tal o cual fecha hipotética sin tener certeza de su ocurrencia, todo se arbitra en la posibilidad de existir para “cuándo”, pero sin asegurar evidencia posible, lo único que, efectivamente, podemos asegurar es el aquí y ahora, pues la cadencia temporal no nos pertenece.

El presente es preciso, cargado de sensaciones particulares que nos permiten asegurar realidad, contacto con el mundo conocido, posibilidad de existir, de cohabitar con otros, de transformar el todo a nuestro alrededor, de construir y edificar, crear e imaginar, elegir, discriminar e idear un mapa de ruta para nuestro hacer cotidiano.

Mientras este siglo XXI transcurre en cadencia regular, mientras la aldea global colapsa en señal digital por todas partes, cuando no podemos conocer la totalidad, pues el conocimiento abunda sin límite objetivo, el universo se extiende hacia el confín imposible más allá de toda medida, mientras la mente humana descubre, propone y examina, mientras la noche y el día ocurren en constante transito posible, la tierra viaja por la vía láctea sin tropiezo conocido y la distancia no respeta nuestras sentencia limitadas, debemos direccionar el pensamiento e investigar sin sosiego, quizá en el simple acto de amar la vida se sitúa una clave extraordinaria, validar el aquí y ahora en el constante devenir de los tiempos.

Hay hojas que vuelven a ser tierra, hay cuerpos, hay frutas maduras aguardando en nuestra mesa, rayos de sol que se filtran entre el ocaso, hay estrellas que viajan a velocidad luz, palabras que se ocultan en el olvido, electrónicos desechados en el basural, amores lejanos y hay vida, aún, hay vida por todas partes.

Abandonemos la envidia, el mal trato y la ofensa, todos ellos se filtran ante un presente cultural que pretende lograr acuerdo, concordia fraternal, comunión y fraternidad. Podemos prevenir odiosidades, postergar la ira y acampar en armonía y quietud. Todo es posible después de mañana.

Mañana quizás me levante temprano, quizás disfrute las delicias de un día cálido, bese el rostro de un niño dormido, admire las piruetas de las golondrinas en el cielo, coseche la miel en el panal, abrace mis amores dormidos y elija las mejores cartas para ganar el juego, pero desconozco, lisiado y minusválido, transeúnte pasajero, desvalido en el universo complejo, aquí donde el dolor y la pena abrazan a cada instante, donde las partes forman un todo.

¿Cómo planear aquello irreal y desconocido? ¿Cómo sembrar futuro en un océano de incertidumbre? ¿Cómo esperar la muerte que ronda en cada rincón de la existencia? Sí, me admiro correteando entre el destino y las posibilidades, escribiendo una historia que será pasado en el próximo segundo, llamando a las puertas del conocimiento, amando, sobre todo, amando a quien se cruza en mi sendero, pues cada uno es miembro de una comunidad interdependiente a la que llamamos sociedad moderna.

Originalmente, todo es posible después de mañana, existe un abanico inmenso de opciones, sólo resta elegir, correctamente, por donde transitar y hacia dónde dirigirnos. La vida presente se proyecta en aquellos sueños que anhelamos.

“Pronto” vendrá sin olvido, atracará en nuestra ribera, será presente y debemos enfrentarlo, para bien o para mal ocurrirá esto o aquello y debemos estar preparados.

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