Podemos imaginar mundos perfectos en espacios distantes y desconocidos, podemos aguardar el encuentro con un Dios Todopoderoso que nos libera del error y la falta…


Asignemos libertad a los sueños, seamos capaces de proponer diversas formas de enfrentar los conflictos y problemas, realizar una lectura propia de la realidad en la que nos toca vivir, propongamos desafíos para adiestrar nuestro intelecto, miremos más allá del universo conocido, regalémonos la posibilidad de vida después de la muerte en un lugar especial de idilio y felicidad, allí donde no existen las necesidades, donde nos encontraremos los unos con los otros, donde la felicidad será nuestro primer baluarte.

Soñar es una acción diaria y gratuita, podemos imaginar mundos perfectos en espacios distantes y desconocidos, podemos aguardar el encuentro con un Dios Todopoderoso que nos libera del error y la falta, que nos resguardará como sus propios hijos, que permitirá el amor como sentimiento fundacional, que nos ofrece la reconciliación y el perdón para todo aquel quien se arrepiente. Vamos, entonces, a resguardar nuestra vida futura, respetemos las leyes de la naturaleza para encontrar juntos el mejor sendero a la redención.

Soñar nos dirige en la vida, toma nuestros sentidos y nos permite encontrar la luz al final del túnel, allí es necesario guardar la fe como vehículo de redención, escuchar la palabra y hacerla carne en el diario convivir, ser honestos consigo mismo para alcanzar la libertad en el otro cielo, en aquella mansión que nos aguarda más allá de la muerte.

Quizá, en ocasiones, la tragedia inunda nuestra existencia y creemos habitar en un pozo sin fondo que nos agrede, quisiéramos viajar a territorios distantes para liberar el sentido de pertenencia a una comunidad de hermanos de la misma especie, pero se nos apagan las luces del destino, nuestro temple se derrumba ante la inmensidad del todo, nos sentimos minúsculos en el universo y por tal, la débil convicción se viene a bajo y sucumbimos sin opción de redención posible.

Que tus sueños sean capaces de mostrarte el universo puro y cristalino donde habitamos, que los sueños sean quimeras alcanzables, que la libertad sea una victoria y el concilio un estado de misericordia y encuentro, la paz una oportunidad de equilibrio en un mundo colapsado por horror y la miseria.

Mañana es un buen día para comenzar a amar, pero, hoy, es el mejor momento, pues amar debe ser una práctica cotidiana que mitiga cualquier carencia, es por ello que defendemos la felicidad como motivo de salvación, la alegría cual goce y disfrute, la armonía como encuentro y el perdón como reconciliación verídica.

Si el amor luce galas de blanco y la misericordia se hace presente ante la necesidad humana podremos construir un mundo mejor y una mejor sociedad, todo depende de nosotros, somos los seres humanos quienes construimos, según nuestro parecer, este mundo donde habitamos y cada acción, por menor que esta sea, puede levantar un mundo valioso de perfección y armonía.

No esperemos a mañana, no posterguemos nuestras acciones, hoy es el día y el motivo, hoy es el momento crucial para construir un mundo mejor y nuestros sueños dan sentido a aquella preocupación. Sueña sin límites.

Mirar la primavera que se aparece al llegar septiembre, cómo el mundo conocido cambia de estado y todo parece colorido y fértil en esta parte del sur del planeta, cómo se aparean los animales para proteger a su especie, cómo las flores abotonan capullos magníficos, cómo el aire pareciera poseer un aroma especial y particular, cómo la cordillera se impone en la lejanía en su blanco perfecto.

Estimados, dejemos libertad a los sueños, sólo así descubriremos grandes verdades que se nos hacen ocultas cuando limitamos nuestros pensamientos.

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