Soledad

¿Por qué he de enamorarme, si luego mi corazón sangrará herido de muerte?


Es un escalofrió que invade mi cuerpo y se instala en los pliegues de mi alma invadiendo a mi frágil corazón, es la ingrata soledad que viene a instalarse en mi ser y a apoderarse de mi espíritu ¡oh que terrible agonía! El desconsuelo de los amantes al saber imposible su idílica utopía. Un asesino cruel que cercena las esperanzas y sentimientos de quien ama.

¿Por qué he de enamorarme, si luego mi corazón sangrará herido de muerte? Son muy extraños los designios de la pasión, que arrastran al corazón en los torrentes caóticos de los sentimientos románticos, sin medir las consecuencias del dolor y el desengaño. Me llaman necia y no dejan de tener razón, porque una vez destrozada mi ilusión a manos las garras de la soledad, vuelvo a dejarme caer rendida a los pies de una nueva emoción, perdiendo el razonamiento y llenándome de un sentimiento que me devuelve la vida y hace vibrar mi alma; sin embargo y a poco andar vuelvo a caer derrotada en medio de un océano de lágrimas al ser la vulnerable victima de nueva y baja traición.

Soledad que te deslizas por los pliegues de mi cama, soledad que te conviertes en mi sombra y me acompañas por donde quiera que voy haciéndome victima de tu tiranía y sometiéndome a tus antojos. Ya no quisiera sufrir, no estoy dispuesta a ser sometida nuevamente a pagar el alto precio de tu compañía; hoy me liberaré, me desataré de las cadenas que me amarran a ti, empezaré a volar con mis propias alas, libre para alcanzar mis sueños, te dejaré atrás olvidando todo el dolor que he padecido al permanecer tanto tiempo a tu lado, sin dar un paso atrás, olvidándote desde hoy y para siempre, hoy renuncio a ti amiga soledad.

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