Relajo y descanso: soñar es preciso

Aquí, en Retiro, Parral, Longaví no se disponía de todos los elementos tecnológicos que ofrecía la sociedad desarrollada, entonces, dormir era un placer del cual nadie se privaba…


El mundo moderno corre tan a prisa que ni siquiera podemos darnos cuenta de todo lo que ocurre a nuestro alrededor, siempre nos quejamos que nos falta tiempo y entonces le quitamos importancia al sueño y nos desvelamos para estar más atentos a lo que ocurre en esta aldea global, lo cual implica un sacrificio especial, pues es cierto que nuestro cuerpo requiere de tan preciada acción, dormir.

Nuestra mente pasa preocupada de los medios electrónicos de comunicación, dando lugar a la incomunicación, falta de diálogo e interacción con nuestros semejantes. Tendemos al aislamiento, al individualismo depredador, a modificar las escalas de valor según nuestro propio interés, a encapsularnos en nosotros mismos sin poner atención en el semejante, aquel, quien cohabita en la comunidad, que seguramente, tiene algo por decir.

Hubo un tiempo, generaciones atrás, cuando la vida transcurría pausada y quieta, el sueño delicado, en noches de invierno, se transformaban en un invitación al descanso, pues aquí, en Retiro, Parral, Longaví no se disponía de todos los elementos tecnológicos que ofrecía la sociedad desarrollada, entonces, dormir era un placer del cual nadie se privaba y en verano, mientras la luz de día se extiende, nuestros antepasados buscaban medio de entretención para producir el encuentro y la comunicación en cuentos fantasiosos de los abuelos, mitos y leyendas que recorrían los campos en esta zona media en el centro de la patria, pero, hoy, aquello es recuerdo de tiempos pasados.

No me declaro enemigo de la ciencia y la tecnología, pues gracias a ella nos podemos comunicar en la globalización, pero añoro los tiempos en que uno declaraba su aprecio o informaba de los acontecimientos a través de una carta escrita de puño y letra, cuando en la radio mandábamos un mensaje para el campo, pues de seguro alguien escucharía, leer los mejores textos de la bibliografía nacional e internacional, como lo hicieron Pablo Neruda, Gabriela Mistral o el gran Nicanor Parra, quien recién nos abandonó de este mundo y fue llevado a escribir sobre el mundo imaginario más allá de la muerte, ellos se dieron el tiempo para escribir, para encontrar la palabra justa y correcta, para leer su mundo y sociedad en la admiración, en el goce de la creación que trasciende desde las maravillas de la naturaleza, ellos abrieron la puerta de la inspiración en el merecido descanso.

Hoy por hoy, podemos encontrar el tiempo exacto, descansar plácidamente en el sueño reparador, dedicar espacio a la lectura y mejor aún,escribir, con dedicación, para compartir nuestras creaciones con el otro, para buscar solución a los grandes conflictos que agrede a la sociedad, continuar por el sendero del desarrollo para facilitar la existencia de cada comunidad, hoy es tiempo de la introspección, del análisis exhaustivo, de teoría revolucionarias, de observar el infinito en este inmenso universo, de buscar por cada rincón de la galaxia otros mundos y quizás, otros seres. La maravilla del mundo creado nos dirige hacia el infinito, más allá de las estrellas. Por tal, asignemos tiempo a nuestros actos cotidiano, por triviales que parezcan, escuchemos con atención, propongamos hipótesis positivas, consideremos la virtud en el otro, soñemos un mundo mejor donde cada quien disponga de los medios para vivir en justicia y equidad.

Si este mundo nos agrede en tal vorágine, si el tiempo no arrima a nuestra vereda, si vivimos ajetreados en el “tengo por hacer” y “me falta tiempo” es prudente sentarnos a reflexionar y sólo atender nuestro personal relajo y descanso, sobre todo, en el amparo del dormir sin sobresaltos.

Estoy cierto, que muchos dependen del hacer, que la necesidad del tener agobia su cotidiano existir, por lo cual, corremos a prisa tratando de alcanzar una idea o acción que siempre se muestra más esquiva, errática o distante, que la era de las comunicaciones llegó a este mundo para quedarse, pero podemos validar sus virtudes y cuestionar sus falencias.

Hoy, en plenas vacaciones de niños y jóvenes escolares, es probable imponer una cultura del diálogo, abandonar los elementos electrónicos y jugar al aire libre, sobre todo, en esta zona agrícola y agraria donde el paraíso parece imponer su sello en la naturaleza vegetal que florece por todas partes.

Sabio consejo: “Soñar es gratuito”, por tal, dibujemos en las nubes del cielo, admiremos la hermosa flor del jardín, dejemos que la música nos conduzca al éxtasis, que las palabras se acrisolen en nuestros labios, que en el dormir se construya esa porción de inmensidad del universo que no conocemos, hoy es tiempo de soñar sin límite posible, viajar más allá de esta realidad concreta que nos corresponde vivir. Dormir plácidamente y soñar lo inconmensurable e imposible.

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