Que la oración mitigue el dolor del enfermo

Nadie estuvo preparado para esta emergencia, íbamos por la vida sin mayor preocupación, cuando de pronto nos anuncian la pandemia, este estado particular que debemos enfrentar, nueva realidad, estado de crisis y emergencia global que no puede dejar a nadie indiferente…

En tiempos de pandemia, la muerte visita sigilosa y sin previo aviso, quizás golpee una puerta cercana a nuestra habitación, quizás nos arrebate a un ser querido, un amigo o el vecino de mi cuadra. Entonces, por qué no tomar medidas precautorias, acatar la norma vigente, ser responsables ante la emergencia sanitaria, respetar el distanciamiento social, usar mascarillas, resguardar el toque de queda, no exponerse al contagio del Covid-19 y más aún, no contaminar a otros quienes pueden ser más vulnerables al virus del coronavirus.

Nadie estuvo preparado para esta emergencia, íbamos por la vida sin mayor preocupación, cuando de pronto nos anuncian la pandemia, este estado particular que debemos enfrentar, nueva realidad, estado de crisis y emergencia global que no puede dejar a nadie indiferente; entonces, prevenir es la consigna, no exponerse innecesariamente, estar atentos a los síntomas especiales del covid-19 con preocupación de todos podemos vencer a este enemigo voraz. A través de la historia de la humanidad,
hemos asistido a numerosas pandemias que han mermado la población, crisis que sin mayor capacidad de mitigación agredieron a la población mundial; hoy, nos corresponde ser agredidos sin mayor cuidado, sin distinción de ninguna especie, expuestos al contagio y por tal, estar prevenidos en la cuarentena que se solicita a quienes son grupo de riesgo.
Es difícil poder quedarse en casa, se nos pide quedarse en el domicilio, pues estamos acostumbrados a ir por la vida sin mayor restricción, pero, la necesidad de la emergencia recurre a nuestra buena voluntad, convivir en familia y alejarse de las aglomeraciones de personas, ser responsables, sobre todo ante la posibilidad de infección para los adultos mayores (grupo de riesgo) o aquellos pacientes con patologías que
pueden empeorar la situación sanitaria de una persona.

Vendrá, en un tiempo futuro, la oportunidad del reencuentro, poder, nuevamente, abrazarse, expresar nuestros sentimientos de cercanía con el otro, estar disponibles para establecer un contacto directo con mis semejantes; pero, mientras tanto, es prudente resguardar las medidas propuestas por la autoridad sanitaria; vendrá el tiempo para visitar los centros invernales, visitar las playas del litoral central, planear salidas a terreno para estar en contacto con la naturaleza, admirar una hermosa caída de sol al llegar el crepúsculo, escuchar el piar de la aves o simplemente sentarse a reposar junto al estero bajo la sombra de los sauces. Vendrá una nueva oportunidad, así fue en el pasado, que después del aguacero aparece la calma y quietud, que podemos mirar con optimismo el tiempo por venir una oportunidad tras otra para practicar la comunión con el otro, nuestro semejante.

Pidamos al alto cielo misericordia, que la oración mitigue el dolor del enfermo, que podamos reencontrarnos en el calor de un abrazo fraterno, que nuestras culpas no sean tan graves como para merecer el castigo, alcanzar la redención para continuar nuestra existencia más allá de la muerte y para todos quienes ya sucumbieron en la pandemia nuestra oración y pésame a sus deudos.

Tiempos de pandemia, estar alerta y atento, podemos vencer la desgracia y desdicha, vendrá la redención, vendrán nuevos y múltiples desafíos; pero tenemos certeza que ya nada será igual, nuestra aldea global se transformó y transitamos aguas tempestuosas; sólo debemos estar atentos para mitigar cualquier dolor, cualquier pérdida cercana ante el contagio del Covid-19.

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