No somos jaguares

Columna de Cristobal Acevedo, Centro Cultural la Ruka de Linares.

En los años noventa El Mercurio titulaba a Chile como el “jaguar de América Latina” cimentado en la bonanza de Chile y su crecimiento económico en torno al 6%. Todo esto obviando la creciente desigualdad y el comienzo del alto endeudamiento de los miles de chilenos que vivían con menos de $150.000 pesos. Pero ¿ha sido Chile realmente el jaguar de Latinoamérica? Realizando un pequeño análisis al rol del estado desde la dictadura hasta la fecha, esté paso de ser un estado protector a uno subsidiario. O mejor dicho, concesionario. En nuestro país desde los puertos, carreteras, rutas de transportes, la electricidad, el agua (sea de paso, somos el único país en el mundo donde el elemento vital esta privatizado) y hasta las colaciones de los alumnos en los colegios están concesionados. Los subsidios a la producción de materias primas son básicamente el pilar de las exportaciones del país, con una economía basada en productos sin valor agregado y una escasa oferta de servicios, no es raro que cada vez que baje el precio del cobre se anticipen crisis económicas.

La crisis de credibilidad política, los casos de corrupción en política y empresarios, detenciones ciudadanas son pan de cada día. Rayando para la suma, todo es señal de una ciudadanía agotada, hastiada y aburrida a más no poder del sistema impuesto, que ofrece privilegios para quienes pueden costear o más bien para quienes pueden acceder a lujos e inmunidades al límite de lo legal, si es que no son ya actos ilegales, haciendo mención honrosa de que lo legal no siempre es ético, la mayoría de las veces al contrario, ejemplos hay de sobra. ¿Es esto lo que todos esperábamos del jaguar de América Latina? Rotundamente NO. ¿Podemos (auto) llamarnos el país más pujante de la región, cuando la mayoría del parlamento electo recibió dineros mal ganados para sus campañas y destacar su colaboración con la justicia? ¿Cuándo los empresarios descubiertos en colusiones, niegan todo y se les destaca su colaboración con las investigaciones a las cuales están obligados (o por lo menos deberían) colaborar? NO. ¿Una ley redactada por empresarios, para beneficiar directamente a una minera, cuya venta desde el estado fue a precio de huevo? Solo es digno de una serie de ficción o un país secuestrado por grandes elites económicas y políticas. Quienes defienden el modelo económico hablan de libre mercado, concepto que en Chile claramente no existe, obviando nuevamente, que si estos casos ocurrieran en EE.UU o Europa, dichos actores estarían presos y no ejerciendo sus actividades cotidianas, ya sea al mando de empresas o legislando para todos los Chilenos.

La falta de voluntad política para avanzar en derechos sociales o cumplir con lo comprometido con la ciudadanía es un circo tercermundista, lejos del jaguar al que tanto gusta auto nombrarse. Y el escenario no mejora con el proyecto de ley anticorrupción durmiendo en el congreso. El caso de Chile no amerita muchos más análisis de los ya realizados, todo muy al estilo de Londres en los 90, que se hacía popular por proporcionar asilo (con guante blanco) a ex dictadores, narcotraficantes internacionales, emprendedores del mercado negro y otros tantos enemigos de la ética ¿Será que Chile, pretende ser un país que crece a punta de desigualdad y corrupción, haciendo gala de sus números ascendentes, guardando bajo la alfombra la oscura forma de obtenerlos? Honestamente confió en que no sea esa la estrategia.

En octubre son las elecciones municipales, prueba de fuego para comprobar si como sociedad hemos entendido y aprendido que los números no dan lo mismo. Linares es la ciudad más pobre del país y no queda ajena a los casos de corrupción y formas poco limpias de hacer las cosas. Esperemos que la ciudadanía haya entendido quien es quien, fundado en que el problema no es el candidato, sino quién vota por él y que tambien los votantes tenemos responsabilidad en quienes elegimos para representarnos. Que por fin sepamos cual es juego en que el estamos y podamos elegir personas a la altura de la probidad y ética que merecemos todos los linarenses, todos los Chilenos, apostando a quienes realicen y cumplan con los cambios necesarios en pos de un país y una ciudad nueva, que crezca al ritmo país, donde el beneficio propio no esté por encima del bien común, donde podamos llamarnos realmente “jaguares de Latinoamérica”.

Por Cristobal Acevedo, Centro Cultural la Ruka de Linares

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