No hay peor ciego que el que no quiere ver

Ni peor sordo que el que no quiere escuchar.


Uno de los mayores problemas que se observa a nivel de liderazgo es la escasa capacidad de escucha que demuestran cada día las Autoridades. Cuando me refiero a ellas, lo hago mencionando no solo a las de Nivel Nacional, sino que también a Nivel Regional, Provincial y Comunal a lo largo y ancho de Chile: Ministros, Intendentes, Consejeros Regionales, Alcaldes…

Antes de hacer referencia a lo previamente señalado, quiero recordar una célebre frase del ideólogo ruso Wladimir Ilich Ulianov (Lenin), con quien no comparto su pensamiento, pero que sí acuñó la siguiente frase: “Los hechos, los porfiados hechos…”.

Otras personas se habrán recordado de una no menos célebre expresión: “Contra el hecho no hay argumento”.

¿A qué viene lo anterior? Simplemente a que muchas veces las Autoridades no escuchan o no quieren escuchar cuando la Comunidad les hacen presente los problemas que les afectan. La situación del incendio en el Vertedero “Santa Marta” en la Región Metropolitana ejemplifica tal aseveración. El siniestro se habría iniciado el fin de semana correspondiente al 16 y 17 de Enero pasado. Recién el Martes 19 de Enero, en reunión de un Comité de Emergencia, el Sr. Intendente Metropolitano declaró que “no hay de qué
alarmarse, no hay peligro…” A estas alturas, todo Santiago era una espesa nube de humo… Para completar la escena, antes de ingresar a la referida reunión, un Sr. SEREMI Metropolitano se despachó una frase para el bronce: “No hay de qué preocuparse, es solo un efecto subjetivo y psicológico en las personas…”

Me habría gustado que ambas Autoridades se hubieran trasladado inmediatamente con sus familias a vivir un par de días a Talagante, foco de la situación, y que hubieran respirado de ese aire que según ellos no estaba contaminado y que no había toxicidad.

Para generalizar, sucede con muchas Autoridades en distintos cargos y de distinto signo político, no quieren ver la realidad y no escuchan a la ciudadanía, principalmente porque sus círculos más cercanos les presentan realidades distintas… Se olvidan que gracias a esos mismos ciudadanos están en sus cargos de representación popular y que les ha sido encomendado el mandato popular de representarlos de la mejor forma posible, propendiendo además a la solución de los problemas cotidianos.

Pero, parece que no hay tal: los intereses de muchas Autoridades de representación popular están puestos en otro lado, están más preocupado de defender los intereses de los partidos políticos a los cuales pertenecen y no a servir a la Ciudadanía.

Para cerrar esta columna, cito un solo ejemplo: el perverso sistema de las AFP, que tiene a los trabajadores al borde la angustia, cuando piensan en las miserables pensiones que les esperan una vez que jubilen. Por qué no citar a las ISAPRES, que solo persiguen tener altas utilidades anuales, en desmedro de la protección de la salud de sus afiliados. Me pregunto, ¿qué han hecho los Sres. Parlamentarios (de todos los colores) por cambiar este estado de cosas? Ellos son los indicados, ya que les corresponde la labor de elaborar o modificar las leyes. Han tenido mucho tiempo para hacerlo y nada.

Sres. Senadores y Diputados: tienen la palabra.

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