Misión trascendente: Armonía y paz

A veces, erramos el camino, equivocamos nuestro paso por este mundo, no cumplimos con la legislación vigente y lo que es más trascendente, no respetamos los 10 mandamiento de la ley de Dios.


Creo que todos aspiramos a una sociedad en paz y armonía, que nos respetemos unos a otros, que defendamos la vida por sobre la muerte, que cuidemos a nuestros niños y ancianos, que abandonemos la ira, discordia y conflicto, privilegiar el diálogo por sobre la discusión, que eduquemos a niños y jóvenes en el amor y el servicio y que en definitiva trabajemos con ahínco en construir un mundo mejor y una nueva sociedad.

A veces, erramos el camino, equivocamos nuestro paso por este mundo, no cumplimos con la legislación vigente y lo que es más trascendente, no respetamos los 10 mandamiento de la ley de Dios.

El hombre fue traído a este planeta para transformarlos y proteger a todos aquellos quienes están desvalidos, pero por cada rincón de la Aldea Global se nos aparecen: El hambre, la falta de oportunidades, contaminación ambiental, sobre calentamiento global, delincuencia, drogadicción, narcotráfico, violencia, falta de agua, engaño y materialismo despiadado.

Entones, dar vuelta nuestra mirada, aprender a convivir en el encuentro, ser agentes de cambio positivo en nuestro medio, estar disponibles para alcanzar la paz, se transforma en un imperativo contingente.

No permitamos que los graves males que afectan a nuestra sociedad moderna triunfen por sobre los valores transversales que la convivencia social nos impone como sendero y camino para alcanzar la paz y la armonía.

Deja un huella notoria en esta tierra, sé de aquellos que luchan, perseverantemente, por edificar un mundo mejor, aquellos que no descansan ante los conflictos y dificultades que agreden al planeta tierra para regalar sonrisas por cada territorio en el cual existen y se hacen parte.

Menos desidia y flojera, menos justificaciones banales, menos crimen y asesinato de la honra de otras personas, menos engaño y mentiras, estamos aquí y ahora como parte de un entramado superior que alcanza más allá de donde nuestra limitada inteligencia puede imaginar; somos seres de paso y en constante evolución, creativos y dotados de comprensión para entrar en contacto con otros seres del universo.

Más allá de las estrellas existe un mundo pleno, sin necesidades, un mundo de encuentro y liberad, lejos de las ataduras de la existencia terrestre; por lo tanto, nuestras acciones deben dirigirse hacia el paraíso de Dios y la vida eterna.

Se, que muchos no profesan la fe cristiana, que muchos no reciben el don de la fe, que muchos no aceptan a Jesús, pero quienes sí abrazamos la palabra de Dios como anuncio y obligación, buscamos, afanosamente, la trascendencia. Por tal, el amor y el servicio debieran definir cada acto y acontecimiento de la existencia en este planeta, prodigar misericordia, perdón y reconciliación, caridad y templanza, una vida que dibuje sonrisas en nuestros semejantes, una prédica constante y absoluta sobre el catecismo cristiano.

Habrá un día, no muy lejano, cuando la humanidad viaje en definitiva a encontrarse con el Padre, que el horror del pecado se erradique sobre la faz del mundo, cuando las fieras de la selva convivan en armonía con el ser humano en un idilio interminable.

Deja atrás tu egoísmo, siembra la palabra en tierra fértil, comparte de tu mesa para saciar la hambriento, defiende al más desvalido, trabaja por vocación, duerme plácido y quieto, pues el arrepentimiento de tu falta te ofrece el perdón, denuncia la agresión al más desvalido, sé honesto y honrado.

Prefiero la mano amiga del vagabundo que viaja por mi vereda, prefiero cansar mi mente en la tarea y obligación cotidiana, prefiero el amor y el servicio, la paz y armonía. Prefiero la sonrisa de un niño pequeño, prefiero mi cordillera y mi océano intranquilo, prefiero el beso de mi amada y la música armónica interpretada por un maestro, la poesía y el dibujo del artista.

Hoy, es el día de mirarnos con nuevos ojos, hoy es el día de amar y servir, hoy es el día para alcanzar la plenitud, para encontrarnos en el abrazo a aquel que nos necesita, ser solidarios y caritativos, sobre todo cuando, el próximo fin de semana, asistiremos a una nueva Teletón que despierta el espíritu social en nuestra patria, siendo el aporte de las personas naturales gran parte de la meta propuesta. Entonces, debiéramos poner en práctica las palabras del Padre Alberto Hurtado: “Dar hasta que duela”.

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