Los necesarios equilibrios

Los necesarios equilibrios en la convivencia comunitaria requieren de un sentido de ubicación que permita visualizar en qué estamos fallando y cómo aportamos para que todo funcione como tiene que funcionar.

En las sociedades se establecen equilibrios producidos por el desempeño de diferentes funciones y roles, los que están en directa relación con las capacidades e intereses de las personas. Cada uno de nosotros está capacitado y preparado para realizar una actividad, una función. Del buen o mal desempeño de la función dependerá la armónica convivencia con los demás integrantes de cualquier sociedad.

El necesario equilibrio se rompe en la sociedad cuando –voluntaria o involuntariamente- alguien asume el desempeño de una función para la cual no está capacitado ni posee las habilidades e intereses necesarios para cumplir eficientemente con el rol que le asignaron. Los motivos pueden ser muchos, generalmente se conoce de casos de personas que realizan tareas o labores por el solo hecho de haber sido designados según el grado de amistad que tenga con quien decidió su incorporación a ese trabajo.

Entonces podemos apreciar el progresivo deterioro de los roles sociales. Y ello no solo ocurre en el ámbito laboral, también se observa en el plano familiar. Muchas personas asumen la educación de niños sin ser los padres naturales. Convengamos que en muchos casos algunas personas que no son los padres educan en buena forma a niños y jóvenes que les han sido encomendados, entregándoles valores y conductas positivas. Pero en otros casos esta situación no se aprecia, teniendo esto como resultado una pésima formación que trasunta en un mal desempeño futuro de los niños y jóvenes.

Pero, volvamos a los roles sociales: ser padre, madre, trabajador, obrero, funcionario, profesional, etc., exige un adecuado desenvolvimiento conforme a lo que se espera de cada persona. Sin embargo, vemos cómo muchos padres, trabajadores o profesionales no tienen el desempeño que deben tener, provocando a veces en su entorno un daño irreversible. Si un trabajador o profesional realiza mal su tarea provocará problemas en la sociedad. Igual sucede con el rol familiar, siendo más delicadas las consecuencias de un mal desempeño. La sociedad espera que cada persona realice bien su rol o trabajo para que realmente se constituya en un aporte. Caso contrario, los daños provocados pueden tener irreparables consecuencias. Así lo vemos a diario.

Si alguien no está preparado para realizar una determinada labor o no tiene ni las capacidades ni las herramientas o real interés en lo que realiza, es mejor que se vaya y deje su lugar a otros más capacitados y con más interés. Así se evitarán problemas y daños posteriores. Con ello podremos mantener los necesarios equilibrios para vivir en paz y en armonía.

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