La responsabilidad de los comunicadores sociales

La delicada misión de los comunicadores sociales en cualquier parte del mundo exige de ellos una serie de atributos personales y técnicos que, puestos al servicio de la sana convivencia y de la armonía social, contribuirán al crecimiento y desarrollo de cada persona dentro de cualquier sociedad.


En la inmensa mayoría de los comunicadores sociales se refleja una actitud de servicio y contribución al desarrollo social. Ello se agradece, pues todos esperamos que los comunicadores aporten equilibrio, sabiduría, criterio, conocimientos, validación de la noticia y, por sobre todo, respeto por quienes leen, escuchan o ven la noticia desde el mismo lugar de los hechos. En el fondo, la comunicación social es una poderosa herramienta para la educación de las personas y de los pueblos.

Lamentablemente, en muchos canales de televisión, radios y otros medios de difusión estos atributos deseables brillan por su ausencia en muchos comunicadores. Considero que para ejercer tan delicada misión, los comunicadores debieran ser poseedores de cualidades personales y profesionales positivas incorporadas en la experiencia de vida y por una adecuada capacitación en su área.

Pero, lo más importante en la emisión de una noticia o en la difusión de un comentario, debieran ser la objetividad, la prudencia y el criterio los elementos claves para informar a la Comunidad y para guiarla en un clima de veracidad y paz social. Lo contrario es carecer de

la más mínima responsabilidad.

Desempeñarse en un medio de comunicación social exige una doble cuota de responsabilidad, prudencia y criterio en comparación con el desempeño en cualquier otro oficio o profesión. Quien difunde una información o noticia debe ser una persona equilibrada, muy bien documentada y con un alto espíritu de reflexión acerca de las consecuencias que la noticia pueden ocasionar en la Comunidad: ello es parte de la objetividad propia de los comunicadores sociales. Un Comunicador Social es un líder social y de opinión.

La falta de prudencia comunicacional puede llevar a un desconcierto generalizado. Veamos un caso… En la década de los años 30 (siglo XX) una importante cadena de radios en Estados Unidos tuvo la genial idea de hacer una broma informando que se había producido una invasión de marcianos en su territorio. Para que la información tuviera efecto, el locutor realizó una espectacular dramatización diciendo que estaba viendo a los marcianos bajar de sus naves con el propósito de invadir la Tierra y eliminar a sus habitantes. Como consecuencia de esta “noticia en directo”, la mayor parte de los norteamericanos reaccionó con pánico y terror, registrándose incluso algunos suicidios.

Eso es lo que hay que evitar: provocar pánico y terror cuando se difunde una información. Solo se pide objetividad, evitando también el “tropicalismo” en la difusión. Se pide a los comunicadores que la información difundida se ajuste totalmente a la realidad yendo a las fuentes responsables de entregar los antecedentes que correspondan. Tampoco usar la noticia para exacerbar la figura de personajes que buscan dividendos de cualquier tipo.

Invitamos a los comunicadores sociales a cultivar la paz social y no la discordia, comunicando para iluminar y no para enturbiar, difundiendo para construir y no para destruir.

Los ciudadanos queremos que Chile crezca sanamente y en ello los comunicadores sociales tienen una gran tarea.

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