La paz del corazón es el corazón de la paz

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No puede esperar Paz quienes discriminan, insultan, humillan o subestiman las capacidades de los demás: toda persona tiene potencialidades y virtudes, hay que dar las oportunidades para que ellas afloren. No puede esperar paz quien promueve la anarquía pues en ella se genera la violencia.


Uno de los tesoros más preciados de la Humanidad es la Paz… Con ella, la Comunidad Mundial puede desarrollarse armónicamente, en armonía y con la calidad de vida que todos los seres humanos se merecen.

La Paz es el más grande Poema que el mundo puede escribir. Para vivirlo, sus versos deben guardarse en lo más profundo del corazón. Esa es la clave: “La paz de corazón… es el corazón de la paz”. Ahí, al centro de la conducta humana debe instalarse la convicción que la felicidad solo llegará viviendo en paz, con plena conciencia que la génesis de una convivencia pacífica radica en la actitud positiva de cada persona. Solo viviendo la paz se puede vivir en paz.

Poca gravitación tendrán los esfuerzos mundiales para promover la paz, o las grandes Conferencias, Encuentros y Simposios, o las políticas nacionales para promover actitudes pacíficas, si dentro de cada uno de nosotros no germina el sentimiento y el convencimiento que la paz nace dentro de cada ser humano.

Podemos caer en actitudes escandalosas, si solamente esperamos que las Autoridades y los Líderes Mundiales generen ambientes de paz, en circunstancias que en el día a día las personas no aportamos a la convivencia pacífica evitando situaciones que empobrecen los ambientes. No puede promover la Paz quien genera climas violentos, o quien constantemente profita improperios, descalificaciones o agresiones verbales. No puede exigir paz quien se violenta con todos, incluso consigo mismo.

No puede esperar Paz quienes discriminan, insultan, humillan o subestiman las capacidades de los demás: toda persona tiene potencialidades y virtudes, hay que dar las oportunidades para que ellas afloren. No puede esperar paz quien promueve la anarquía pues en ella se genera la violencia.

La paz no se construye con palabras sino con acciones. Ser atento, amable, respetuoso y conciliador, serán formas de construir la delicada estructura de la paz. No estoy de acuerdo con muchos políticos, quienes argumentan que la paz es un equilibrio de fuerzas, principalmente referidas al poder armado. Considero esa una visión añeja, trasnochada e interesada. No puede la paz estar supeditada al poderío armado de una Nación sobre otra: ese argumento no es más que fomento de la violencia.

El mundo está cansado de violencia: un mundo nuevo debe construirse sobre la base de una paz auténtica, nacida de un convencimiento personal. La paz debe cuidarse como algo muy preciado, pues con ella nuestros hijos y las futuras generaciones vivirán felices, plenas y saludables. Cuidemos la paz siendo mesurados en cada uno de nuestros actos, en nuestras acciones cotidianas. Convenzámonos que la paz no se construye mediante Leyes o Decretos, sino con acciones que ennoblecen nuestra persona y posibilitan una convivencia más grata de los demás.

Mucho daño hace a la paz el comentario malintencionado, insano y desleal.

Cultivemos una convivencia guiada por el respeto, la amistad y la solidaridad: solo así podremos vivir felices hasta que Dios lo permita.

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