La educación en la sociedad chilena actual y futura

Segunda parte y final.

Sigamos analizando la realidad del Sistema Educacional. No basta que masivamente los jóvenes de 4º Medio se inscriban gratuitamente para rendir la P.S.U. el 80% de los alumnos (pertenecientes a los 4 primeros quintiles, los más vulnerables) no paga la inscripción para rendir la PSU. La pregunta es para qué la rinden si están mal preparados.

No basta con inyectar miles de millones de dólares (específicamente en infraestructura), cuando no existe realmente un control y gestión de resultados. Hoy, las grandes inversiones son controladas solamente en el plano administrativo financiero. Se podrán seguir gastando millones y millones de pesos y los resultados pueden ser los mismos. Además de recursos, se requiere una ACTITUD DIFERENTE por parte de los alumnos, Apoderados y Docentes.

No basta que haya una Ley que permita la obligatoriedad de la Enseñanza Media para todos los chilenos: el tema es cuál es el sentido de lograr la Licencia de Educación Media. ¿Solo para aumentar los índices de escolaridad o permitir a los egresados la mínima herramienta para acceder a un trabajo modesto?

No basta con una Ley de Subvención Escolar Preferencial (SEP), la que pretende que los sectores más vulnerables tengan más recursos. Eso no sirve de nada, cuando el Sistema deriva los recursos a los Sostenedores, los que no necesariamente invierten los fondos en acciones educativas propias de las Escuelas y Colegios. Se sabe que los Sostenedores Municipales en su mayoría a lo largo del país están totalmente desfinanciados.

No basta con anunciar que la meta sea que un millón de jóvenes ingrese a la Educación Superior y que estudien en forma gratuita. Eso es demagogia. Los jóvenes que realmente tengan capacidad e interés debieran estudiar gratuitamente. Quienes no tengan capacidad académica ni interés no debieran recibir este beneficio. No todas las personas tienen la misma capacidad para enfrentar las exigencias de la Educación Superior. Y por si fuera poco, ¿para qué empujar a los jóvenes a obtener un cartón de Educación Superior, cuando después no pueden encontrar trabajo, porque las Carreras están mal planificadas por parte de las Instituciones que las imparten, ya que no se hacen los estudios de mercado correspondientes, para ver cuál es la oferta y la demanda de las Carreras?

No basta con haber dictado una Ley de Jornada Escolar Completa (J.E.C.D.). Ley 19.532 de 1997 y su complemento Ley 19.979 de 2004. Con esta Normativa los estudiantes aumentaron la cantidad de tiempo en los Colegios, pero en su mayoría aprenden menos. En el caso del Sector Municipal, la JECD ha servido para que los Establecimientos se transformen en guarderías infantiles donde los niños están todo el día, pero han disminuido los aprendizajes escolares.

Entonces, ¿cómo arreglar este panorama? Derechamente hay que ser drásticos y para ello se presentan enseguida algunas modestas sugerencias. Veamos que se podría hacer:

Primero: debe desaparecer la Educación Municipalizada en el país. Es un modelo que ya está probado y no ha asegurado mejores resultados. El futuro traspaso a otra administración podría contribuir a mejorar resultados de aprendizaje, claro está que no existen soluciones mágicas si no se evidencia un mayor compromiso de todos los actores.

Segundo: debe desaparecer el Estatuto Docente, ya que esta normativa permite no solo estabilidad, sino que “apernabilidad”, cometiéndose muchos abusos laborales de parte de algunos docentes sin ningún compromiso ni vocación. No faltarán los defensores de esta Ley, pero ya no se puede seguir defendiendo a algunos que simplemente han desaprovechado las bondades laborales que el Estatuto tiene y han convertido a esta Ley en algo que no ha servido para mejorar los aprendizajes.

Tercero: debe mejorar la formación inicial docente, exigiendo –además- que todas las Instituciones formadoras de Profesores se hagan responsables de sus niveles académicos. Botón de muestra: en la Prueba “Inicia” aplicada a profesores recién egresados, solo participaron estudiantes de pedagogía de algunas Universidades: no rindieron la Prueba egresados de Institutos Profesionales y de otras entidades. Esta Prueba mide la calidad de la formación de los futuros profesores. En paréntesis, un bajo porcentaje de los examinados alcanzó el 75% de respuestas correctas.

Cuarto: en el Sector Municipalizado, hay que hacer entender a los Apoderados que deben estar más comprometidos con el aprendizaje de sus hijos. Deben dejar de creer que los Colegios son guarderías infantiles, donde ellos dejan a sus niños y se desentienden de ellos todo el día. Los Colegios tienen como misión “generar aprendizajes significativos”, no solo cuidar niños. Por suerte existen numerosos Apoderados comprometidos con sus hijos y con los Colegios Municipalizados, como también hay un sector que solo se dedica a criticar, a entorpecer la labor de los Establecimientos y que solo espera que todo se le dé hecho. Para muchos Apoderados, no hay espíritu de sacrificio, ni siquiera por sus propios hijos.

Quinto: los Apoderados no deben concurrir a los Colegios solamente a reclamar sus derechos. Me estoy refiriendo al Sector Municipalizado. Enseñemos a la gente que primero tienen que cumplir con sus deberes, los derechos vendrán solos. Además, basta de regalar y regalar, la gente debe saber ganarse lo que les corresponde, con trabajo, esfuerzo, sacrificio y responsabilidad.

Naturalmente, las propuestas anteriores merecen alternativas de solución, que deben ser discutidas a nivel nacional con todos los actores involucrados.

Finalmente, un mensaje para muchos Apoderados del sector municipal: gran parte de la responsabilidad de los malos resultados de sus alumnos se deben a ellos, ya que muchas familias hace rato que abandonaron su rol formativo. Los Colegios no hacen milagros, solo están para transmitir cultura y conocimientos y para reforzar lo que ya viene del hogar, como la formación personal. Ojalá que estos malos resultados sirvan para que de una vez por todas las Autoridades Nacionales llamen a los Profesores y Apoderados a conversar en una misma mesa, con el único afán de mejorar la calidad de la Educación nacional.

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