El ser humano materialista enferma cada vez más

Con el correr del tiempo han ido apareciendo enfermedades que para los médicos siguen siendo enigmáticas y sobre las que hacen todo tipo de suposiciones, sin embargo no pueden descubrir los detalles de los orígenes de los síntomas.

El ser humano apegado al mundo enferma cada vez más. Con el correr del tiempo han ido apareciendo enfermedades que para los médicos siguen siendo enigmáticas y sobre las que hacen todo tipo de suposiciones, sin embargo no pueden descubrir los detalles de los orígenes de los síntomas.

El futuro no es alentador, es más, en muchas ocasiones las causas que hacen que una enfermedad se manifieste serán tantas y tan diferentes, que a los médicos en muchos casos no les quedará otro remedio que reconocer que no saben qué hacer, o bien abandonarán toda cordura y administrarán irresponsablemente medicamentos y dosis de rayos que no sólo provocan malestares físicos incrementados, si no también sufrimientos y torturas anímicas.

En breve los médicos de este mundo se sentirán impotentes ante enfermedades que nunca habían existido, y no sabrán qué medicamentos podrán recetar. Las clínicas se llenarán poco a poco también de personas con enfermedades anímicas, a lo que habrá que añadir las personas afectadas por la radiación atómica, que reaccionan de maneras muy diferentes a la radiación radioactiva, que es cada vez más intensa.

En el curso de este desarrollo muchos médicos tendrán que reconocer su propia incapacidad, pues en muchos casos fracasarán en el ejercicio de su oficio médico. Las enfermedades del tiempo venidero se basarán en su mayor parte en daños radioactivos que hay que atribuir a la contaminación atómica del aire, de la tierra, de los lagos, ríos y mares. Los mismos alimentos y todo lo que el ser humano ingiere, también medicamentos y remedios naturistas, estarán con el paso del tiempo contaminados.

En la actualidad la muerte va todavía acompañada de un gran cortejo del que participan todos aquellos que se orientan sólo a lo material, a lo humano-bajo, esto los hace propensos y receptivos también para las vibraciones negativas como la radiación atómica, los virus y las bacterias. Pero en la medida en que lo negativo y lo contrario a la ley divina va sufriendo su derrota, se abre el Cielo para las criaturas necesitadas, pues cada ser humano cuenta con la ayuda necesaria en el momento que se orienta a una vida más elevada y pide la fuerza para superar lo que aún le ata a lo material, lo mundano, y también para reconocer sus cargas y superarlas.

Más de un médico cambiará su forma de pensar y comenzará a aplicar la beneficiosa terapia integral, la que vale ante todo para el alma y sólo después para el cuerpo. Esta terapia la pueda aplicar sin embargo sólo aquel que se ha analizado a sí mismo y ha reorientado su vida, partiendo del pensamiento humano-intelectual, hacia el reconocimiento espiritual y la sabiduría divina.

Para que todos los seres humanos se reconozcan a sí mismo y transformen su vida, Cristo, el espíritu de la vida, da hoy indicaciones, enseñanzas y lecciones también en la actualidad a través de la palabra profética. Pero cada uno tiene que trabajar en sí mismo, pues a nadie nos quitará lo que hemos acumulado de negativo a través de nuestros pensamientos, palabras y obras negativos, es decir lo contrario a la ley divina que hemos grabado en nosotros mismo. Cada persona tiene que reconocer su ego, su falso comportamiento y estar dispuesto a superarlo paulatinamente, es decir, a no hacer más lo que va contra la ley de Dios. Tiene que estar dispuesto a trabajar con la ley en vez de actuar contra ella.

De acuerdo con esto son instruidos los médicos que trabajan en la Clinica Naturklinic de Vida Universal en Michelrieth, Alemania. Ellos son los que primero se preparan, es decir, se esmeran en empezar en primer lugar ellos mismos a vivir y actuar según la ley eterna, para después ayudar y servir al prójimo de acuerdo con las legitimidades divinas.

Juan Lama Ortega
www.radio-santec. com

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