Educar en el afecto

Cuando ya ha comenzado el año escolar 2016 y nuestros niños y jóvenes se encuentran en clases sistemáticas, quiero referirme al modelo y proceso de enseñanza aprendizaje que utilizamos hoy en Chile y de qué modo podemos optimizarlo.


Cuando ya ha comenzado el año escolar 2016 y nuestros niños y jóvenes se encuentran en clases sistemáticas, quiero referirme al modelo y proceso de enseñanza aprendizaje que utilizamos hoy en Chile y de qué modo podemos optimizarlo.

La educación procede entregando información, ampliando los conocimientos y sometida a evaluaciones marco a nivel nacional, llámense Simce, P.S.U y otros, por tanto las Unidades Educativas deben focalizar sus esfuerzos para cumplir con metas y tareas que determina el MINEDUC, implementar planes y programas definidos a nivel país sin considerar las particularidades de cada Región o Comuna.

Aunque existen los Objetivos Fundamentales Transversales en cada una de las asignaturas de la malla curricular de cada curso, la orientación escolar es una necesidad imperiosa, atender a la diversidad, considerar a cada estudiante como una persona individual, exclusiva y única, descubrir la sicología de cada alumno y alumna y personalizar la atención en la vida escolar.

Según mi entender, todos y cada uno de los conceptos antes expuestos son necesarios para el buen funcionamiento del proceso escolar, pero debemos hacer evidente que cada docente debe regalar afecto, cariño y comprensión para cada uno de sus estudiantes.

Entonces, las nuevas necesidades escolares que se nos presentan están dirigidas a las emociones, sentimientos y la espiritualidad del educando.

Si en nuestra presentación de clase o en la planificación diaria del aprendizaje de los contenidos mínimos que debe adquirir un alumno o alumna, incorporamos una prudente carga afectiva dirigida hacia todos nuestros estudiantes, alcanzaremos mejores logros, crearemos un ambiente propicio para la enseñanza y el marco adecuado para el proceso escolar.

En ocasiones, un alumno puede requerir que sólo su maestro o maestra le escuche, se entere de su problemática personal, de aquellas circunstancias que rodean su existencia y que queramos o no afectan su rendimiento escolar. En este instante, se requiere un Profesional de la educación abierto al diálogo, comprensivo, maduro en su experiencia de vida y dispuesto a facilitar al otro la toma de decisiones, el aprendizaje con sentido y la formación integral de la persona.

Educar en el amor, plasmar valores positivos en su pupilo, generar espacios de vida escolar en los que se promueva la formación de mejores personas para la vida en sociedad. El docente de aula debe ser un facilitador, un referente, un líder y un maestro, pues sus estudiantes necesitan una educación general al amparo de sentimientos de afecto entre cada integrante de la comunidad escolar.

Educar en el afecto se nos transforma en una necesidad, un requerimiento de los tiempos modernos tan despersonalizados, ególatras e individualistas. La educación nos permite cambiar el mundo a nuestro alrededor practicando la solidaridad, el compromiso con el otro, la fe y la esperanza.

Qué este año lectivo 2016 sea de éxito y prosperidad, que cada alumno y alumna logre las metas propuestas para su nivel escolar; pero sobre todo y fundamental, practicar los sentimientos positivos que nuestra sociedad promueve para alcanzar la paz y la armonía en la convivencia escolar.

Desde Retiro, al extremo sur de la Región del Maule, proponemos un modelo educativo amparado por el afecto y cariño hacia nuestros estudiantes. El amor nos otorga una mejor convivencia en sociedad, nos conduce hacia la liberación de los males que afectan al mundo conocido y nos predispone a la redención.

Qué este año escolar 2016 sea un proceso planificado bajo el amparo del afecto a todos y cada uno de nuestros alumnos, siempre es posible amar a nuestro prójimo.

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