Daño al medio ambiente: Una verdad sin discusión

Falsear la verdad es también un engaño, inducir la equivocación es mentir, ofrecer posibles soluciones a un problema, descontando parte del enunciado o guardando información relevante, es actuar con falsedad.


La mentira y el engaño duran hasta que aparece la verdad; aunque nadie se puede arrojar la condición de disponer la absoluta certeza, pues existen diversas manera de entender un mismo hecho o acontecimiento el cuan depende de múltiples y variados puntos de vista, nadie asume la verdad absoluta. Entonces, falsear la verdad es también un engaño, inducir la equivocación es mentir, ofrecer posibles soluciones a un problema, descontando parte del enunciado o guardando información relevante, es actuar con falsedad.

De hecho, nadie puede considerar tener la verdad completa de un hecho o acontecimiento, pues, en muchas ocasiones, dependemos del punto de vista personal de aquel quien narra lo ocurrido.

En nuestro mundo contemporáneo, plagado de infinidad de acontecimientos que transcurren segundo tras segundo, llenos de relaciones sociales, de información al alcance de la mano, de políticas locales, nacionales y globales, dominados por la era digital, alcanzando cada día nuevos descubrimientos científicos, solucionando problemas, interactuando en comunidades organizadas, atendiendo las necesidades de millones de personas marginadas; debemos apegarnos al concepto de sinceridad y honestidad ante nuestras reacciones.

Cuando la humanidad se ve enfrentada a un posible colapso producto del calentamiento global, el efecto invernadero, la contaminación ambiental, entre tantos otros, no podemos tapar el sol con un dedo, debemos informarnos, darnos cuenta que de no mediar una política planetaria consciente de este fenómeno, la especie humana no podrá habitar este planeta. De hecho, así lo han referido importantes científicos quienes aseguran que la tierra no será habitable en los próximos años.

Al momento en que transparentamos aquella información relevante, estamos siendo honesto y verídicos, pero los Gobiernos y los Estados juegan a la desinformación, a que el ciudadano común y corriente no disponga de certezas aprobadas por aquellos que detentan la sabiduría en estos casos.

Si bien no se nos ha mentido, falta información relevante para que el hombre y la mujer, ciudadano medio de la aldea global, pueda comprender que de no mediar cambios drásticos en el actuar cotidiano, en que los países tengan políticas claras de reducción de polución que daña nuestra atmósfera o destruye la capa de ozono, nos acercamos, sin vuelta atrás, a un colapso apocalíptico del planeta tierra.

Por tal, barnizar la verdad es mentir y engañar, desinformar al público negándole la posibilidad de conocer certezas definidas, augurando un futuro incierto que puede ser nefasto para todos, es mentir sin justificación.

Seamos honestos y veraces, nuestra tierra reclama con urgencia, se duele en el dolor del daño causado en los últimos años cuando los hidrocarburos se sobreexplotaron y contaminan cada rincón de esta nave viajera por el espacio.

Quizá, la acción individual puede no causar efecto mediato y sustentable, pero si somos millones quienes atendemos a tales conflictos y problemas, los países y los estados podrán tomar consciencia de la premura en los cambios de hábitos que debemos ejecutar. Digamos decididamente: No a la contaminación global, políticas definidas de protección del medio ambiente, no al engaño y la mentira de señalar que todo está bien, pues no es así. Si queremos dejar a nuestros hijos y nietos una hogar planetario, las acciones se deben tomar hoy día.

Si nuestro análisis y proyección se plantea desde el concepto de honestidad, todos podremos reconocer el problema y buscar factibles soluciones. La mentira y el engaño no sirven, falsear la verdad tampoco: Vivimos tiempos de crisis y conflicto, no podemos ocultar la razón, para eso estamos dotados de inteligencia, capaces de transformar el mundo en beneficio de la gran mayoría que quiere continuar siendo habitantes de esta aldea global para regalar a las futuras generaciones un espacio limpio y puro, cristalino como el agua, virginal como la nieve de las montañas, hábitat de millones de especies que pueden seguir poblando la tierra.

Mentir y engañar sobre los verdaderos efectos del sobre calentamiento global, no facilita las cosas, es sano disponer de información certera, eficaz y precisa de cada uno de los elementos que hoy dañan nuestro medio natural y que de no asumir consciencia responsable, deberemos mirar alrededor de nuestro mundo para buscar y colonizar otro planeta.

Nuestros niños y jóvenes tienen en sus manos el futuro de la humanidad, son ellos quienes serán responsables del mundo por venir, entonces debemos ser honestos y contarles la verdad, nuestra tierra está enferma y nosotros, la humanidad hemos sido la causa y razón, por tal, nosotros mismos debemos buscar soluciones reales y concretas para atender esta crucial problemática.

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