Cuando caen las hojas

¿Cómo colaborar en el cuidado de nuestro medio natural y social? ¿cómo aprender a convivir en un planeta amenazado y en tránsito hacia el colapso? Quizás, cada respuesta dependerá de nuestra condición cultural personal, de cuánta información relevante podamos concluir.


Hoy, las hojas caen como nieve sobre la cordillera, ellas serán tierra, nuevamente, el sol aparece intermitente entre las nubes, hay aroma a lluvia por cada rincón, cada quien en su faena, labor o desempeño, la vida no se detiene por doquier, esperamos un futuro incógnito, aguardamos el porvenir, aceptamos la realidad como hecho concreto y real, damos tiempo al descanso, a la noche secreta entre sueño dormido, a soñar con la esperanza de un mundo mejor para todos y cada quien, ha ser sinceros y honestos ante nuestros hermanos, a evitar la violencia, ira y desazón, a construir una sociedad de
hermanos en la cual cada quien tiene un lugar privilegiado.

Hoy, en la aldea global recibimos infinitas fuentes de información, validamos nuestro hacer vía on line, el ámbito digital invadió todo territorio sin distinción, la ciencia anuncia descubrimientos a cada instante, se conoce la faz de la tierra en base a la red satelital que cubre todo espacio terrestre, anunciamos el porvenir con cierto grado de certeza, el clima, el comportamiento de los volcanes, el derretimiento de los hielos polares producto del calentamiento global, la desaparición de especie producto de la depredación y la destrucción del hábitat, la contaminación de nuestro hogar, el planeta
tierra, luchas despiadadas producto de la ambición y el poder de unos cuantos, la amenaza de una guerra de carácter global que nos lance al apocalipsis y la destrucción.

Entonces, ¿Qué podemos hacer? ¿Cómo colaborar en el cuidado de nuestro medio natural y social? ¿cómo aprender a convivir en un planeta amenazado y en tránsito hacia el colapso? Quizás, cada respuesta dependerá de nuestra condición cultural personal, de cuánta información relevante podamos concluir. Atender a las señales inequívocas que nos presenta la cotidianidad de los acontecimientos. Atención, debemos tomar alerta, pues nuestros nietos y las generaciones venideras nos cobrarán respuesta. Queremos un planeta en equilibrio, paz y armonía, pero la sociedad capitalista del consumo y el afán del tener nublan nuestros ojos; el individualismo caníbal agrede las relaciones interpersonales, siempre buscamos el bien personal ante que el beneficio comunitario, vamos por la vida sin poner atención en los conflictos que se nos anuncian en mil detalles de la existencia. Estemos alerta, pongamos atención en la realidad circundante, elijamos el camino del bien, regalemos a niños y jóvenes nuevas oportunidades, aún es posible revertir el daño causado al planeta y a la sociedad en su conjunto.

Siempre es posible proponer modos de cambio y trascendencia para la humanidad, de seguro, en una nueva existencia común después de la muerte, podremos estar tranquilos y quietos en una dimensión desconocida. Aguardo un paraíso pleno más allá de las estrellas, encontrarme con mis seres queridos que ya no habitan este mundo, dejar el sacrificio y la pena que embargan el corazón humano para reencontrarse en la comunión de hermanos. En esta vida somos pasajeros, de existencia en un pequeño instante en la
inmensidad del universo.

Es otoño y las hojas caen formando un colchón multicolor, cuaja el trigo y el maíz, la siembra está bajo tierra, los frutales desnudos añora la próxima temporada fértil para dar de comer a nuestra especie, aunque, en muchas ocasiones, no alcanza para todos y vemos aparecer la muerte en los más desvalidos del mundo conocido. El hambre, también agrede a esta humanidad.

Caen las hojas, ellas van a dormir sobre la tierra, árboles desnudos vienen a implorar misericordia, las flores se cobijan ligadas a su tallo, el día se expone oscuro, pero vendrán de nuevo el nacimiento y la floración, vendrá de nuevo el hombre humano a reconocerse ser superior de la creación, dotado de inteligencia, afecto y misericordia para construir un espacio en equilibrio y armonía.

Prefiero la mañana, el despertar de madrugada para enfrentar cada desafío que impone el tiempo presente, aguardar la esperanza de niños jugando en el patio, aquellos querubines que despliegan virtudes ancestrales, en ellos la maldad no encuentra lugar y están disponibles para abrir nuevos derroteros ante este planeta obsequio del Altísimo.

Sí, caen las hojas y ello demuestra la acción mutable del paso del tiempo, es otoño en esta parte del mundo y después vendrá el invierno a desparramar su furia de agua en aguacero descomunal, pero mientras tanto, aquí, en este territorio, simplemente, caen las hojas.

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