Crisis en la educación comienza en el hogar

Reconozcamos que existen muchos padres y familias que entregan una buena formación a sus hijos, caracterizada por buenos hábitos, responsabilidad, respeto, sentido de superación y otros valores que garantizan el éxito de niños y jóvenes en los Establecimientos Educacionales. Pero no son todos…


“Sábado 7 de Mayo 2016: viajando en micro entre Talcahuano y Concepción, observé como un joven padre, acompañado de su pequeño hijo, arrojó por la ventanilla del vehículo en movimiento una pequeña bolsa con basura. Acto seguido, el niño hizo lo mismo con el envase de sus galletas, lanzándolo con furia por la ventanilla”. Esta situación ejemplifica conductas que habitualmente se observan en todas.

No es mi intención generalizar ni incomodar a nadie, pero la grave crisis que viven actualmente los Colegios tiene su punto de partida en los hogares. Reconozcamos que existen muchos padres y familias que entregan una buena formación a sus hijos, caracterizada por buenos hábitos, responsabilidad, respeto, sentido de superación y otros valores que garantizan el éxito de niños y jóvenes en los Establecimientos Educacionales. Pero no son todos…

Es cada vez más común la despreocupación de los padres y tutores: niños que casi no los ven durante todo el día, jóvenes que no viven con sus padres por distintos motivos, escasa comunicación y diálogo en el hogar en torno a temas que afectan a los adolescentes, entre otras situaciones que han terminado por traspasar totalmente la responsabilidad a los Colegios, en lo que a formación valórica y de hábitos se refiere.

De qué sirve que los Colegios tengan edificios de lujo, con material tecnológico de última generación, con normativas legales que garantizan el derecho constitucional a la Enseñanza… En muchos casos los niños y jóvenes estudiantes llegan a los Establecimientos Educacionales carentes de los más mínimos hábitos y valores, demostrando actitudes de falta de respeto hacia los Profesores y Funcionarios, escasa responsabilidad en el cumplimiento de sus deberes escolares, mínimo interés por asumir su rol de estudiantes dedicados a aprender lo establecido en los Programas de Estudio.

Y que conste que el Estado de Chile (con plata de todos los chilenos) está realizando enormes esfuerzos para una Educación de Calidad de todos los estudiantes entre Pre Kinder y Cuarto Medio, y también en la Educación Superior. Hoy está instalada la gratuidad en Educación. También hay Programas Asistenciales de JUNAEB como Alimentación y Salud Escolar. Modernos edificios para asegurar el bienestar en la asistencia a clases. Textos Escolares gratuitos. Locomoción Rural y Urbana. Programas Preuniversitarios. Inscripción gratuita para rendir la PSU. Programas de Atención a las Necesidades Educativas. Útiles escolares gratuitos. Computadores para todos los alumnos de Séptimo Año. Residencias Familiares, etc., etc. Pregunto: ¿QUÉ MÁS QUIEREN? Con todo esto y mucho más, aún siguen reclamando… Además, las mediciones nacionales de SIMCE y PSU muestran pésimos resultados.

Nadie se atreve a decir estas cosas, por no quedar de “mala onda”. Ya nos habría gustado a los de nuestra generación tener todas estas maravillosas ayudas, las que en general no son valoradas por nuestros actuales estudiantes.

Falta la dulce y firme mano de los hogares, para que los niños y jóvenes –desde que nacen- sean educados con amor y exigencia, enseñándoles responsabilidad, alegría, esfuerzo, amor al trabajo bien hecho, respeto incondicional a todas las personas, cultivo de la buena convivencia, altas expectativas. En los hogares debe imperar el afecto, pero también el orden y la disciplina.

LAS COSAS CLARAS: CON LAS DEBIDAS EXCEPCIONES, ALGUNOS NO ESTÁN HACIENDO BIEN LA PEGA Y NO SON PRECISAMENTE LOS COLEGIOS.

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