Construir: Un trabajo en equipo

El ser humano, desde la primitiva historia, pretende construir: Armas que mejoren la cacería, objetos para alimentarse, atuendos que les permitan guarecerse del frío, utensilios varios y por sobretodo: Coraje, mucho coraje.

Desde tiempos inmemoriales, el ser humano aprendió a construir, en primera instancia, jugando con diferentes y múltiples opciones y materiales, atendiendo a sus necesidades básicas y primordiales para subsistir en un planeta que le era desconocido, cruel y difícil, pues la naturaleza agredía sin misericordia aquellas pequeñas comunidades nómades en búsqueda de un destino y la sobrevivencia ante la adversidad.

Aquella primitiva existencia humana debió valerse del trabajo en equipo para construir una naciente sociedad, proponer roles para cada quien según sus virtudes personales y las habilidades y destrezas que se requerían para enfrentar el medio natural, observar con detención los fenómenos que se aparecían por doquier, descubrir, cada día, nuevas realidades, siempre determinadas por las condiciones del medio en el cual se habitó.

Fueron tiempos difíciles, de temor a la muerte, de mitos y leyendas que buscaban explicación a lo desconocido, de rudimentarios inventos que con el paso del tiempo se convirtieron en los grandes adelantos de la sociedad organizada. Surge la religión, la filosofía propone estrategias para entender el mundo real y aquel imaginario más allá de las dimensiones en que la vida se desenvuelve,  el ser humano aprende a contar, descubre el fuego, pinta el las paredes de las cuevas y de tal manera resguarda su cultura, se cría a los hijos con el desvelo de una madre, pero también gracias a la suerte de cada día a día.

El ser humano, desde la primitiva historia, pretende construir: Armas que mejoren la cacería, objetos para alimentarse, atuendos que les permitan guarecerse del frío, utensilios varios y por sobretodo: Coraje, mucho coraje.

En la época posmoderna en que habitamos, no asignamos valor a aquellos pequeños adelantos y revoluciones que nuestros antepasados debieron promover para su subsistencia, que fueron ellos quienes sentaron las bases de la sociedad en que habitamos hoy y para lograrlo hubo dos acciones fundamentales: Construir y el trabajo en equipo.

Hoy por hoy, no se entiende resultados eficientes en una labor sin la construcción y el quehacer en equipo, la post modernidad ha tejido una telaraña intrincada en la que participan cientos y miles de personas para cumplir ciertos objetivos, la organización social funciona a la par del trabajo en equipo, construir significa hacer y producir desde una idea original o una hipótesis correctamente formulada. Dependemos de las redes de comunicaciones, la industrialización modificó el trabajo y la producción de bienes y servicios. Masificamos la escritura basada en aquellos primeros atisbos de palabras grabadas en un manuscrito que podía ser decodificado sólo por algunos privilegiados que tenían acceso a la palabra escrita, miramos el universo a través de potentes y modernos telescopios, viajamos por doquier en busca de lo desconocido sobre el planeta tierra, bajo sus océanos y en el espacio infinito. Descubrimos a Dios más allá de esta aldea global, aquella divinidad todopoderosa que crea todo aquellos que alcanzan a ver nuestros ojos y mucho más allá…

Entonces, si la historia de la humanidad se retrotrae al hombre primitivo de eras pasadas, debemos aprender de su tesón y dedicación para encontrar respuesta a los grandes desafíos que nos ofrece el universo; por tal, construir y trabajar en equipo es una prioridad para la humanidad.

No podemos ir por el mundo abrazando el individualismo y el ego del sí mismo, sino más bien el quehacer en equipo y siempre al amparo de construir aquello que nos facilite la existencia humana en todos sus planos y dimensiones.

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