Chile, ¿Qué nos está pasando?

La clase política y empresarial debe dar respuesta adecuadas, el descontento social tiene mucho que ver con la indolencia de las autoridades, es perentorio mirar la pobreza y empaparse de su dolor y fatiga, los pobres no pueden seguir esperando.

Admiración y espanto me embargan ante los acontecimientos recientes vividos en nuestro país, algo nos está pasando y debemos realizar una lectura certera de las acciones y eventos que se suceden en un Chile fragmentado, en crisis y enfrentamiento, no se  trata sólo de reclamar por el incremento en el valor del pasaje del metro, aquello fue la gota que colmó el vaso. Debemos considerar que existe descontento social por innumerables razones: La mala distribución de la riqueza, las bajas rentas, la desigualdad social, la calidad de la educación pública, la atención en salud, los postergados, aquellos que no aparecen en las encuestas asistenciales, los sin casa ni habitación, las alzas en diferentes artículos de primera necesidad, las paupérrimas jubilaciones de nuestros adultos mayores.

Obviamente, no estoy desacuerdo con la violencia desatada, el pillaje, incendios y saqueos, la falta de respetos de unos por otros. Chile lo construimos todos, aquí nadie sobra y por lo mismo, debemos volver la mirada sobre qué no hemos hecho, buscar posibles caminos de solución y tránsito para resolver conflictos.

La clase política y empresarial debe dar respuesta adecuadas, el descontento social tiene mucho que ver con la indolencia de las autoridades, es perentorio mirar la pobreza y empaparse de su dolor y fatiga, los pobres no pueden seguir esperando.

Después de esta manifestación ciudadana los acontecimientos deben encontrar un nuevo rumbo, debemos poner atención sobre aquellos que sufren con el sueldo mínimo, los adultos mayores y sus pensiones irrisorias, todos quienes no pueden acceder a los bienes de consumo y los beneficios del auge económico. No podemos continuar aceptando el enriquecimiento de unos pocos y la miseria de los muchos. Esta debiera ser una oportunidad, asistimos a una contradicción vital: No podemos perpetuar la indolencia, el ciudadano común acumula frustración y desencanto, la corrupción agrede a la sociedad, la mentira y el engaño parecen validados. La miseria se encuentra invisible, las rentas no alcanzan para cubrir las necesidades básicas, el acceso a la educación y la salud expone una gran carencia, los niños asisten a una discriminación absoluta en educación, estudiantes de 1º y 2º categoría.

 Todos reunidos debemos buscar soluciones reales, no parches para contener el descontento social, todos podemos ser un aporte para esta situación, hay que aprender a enfrentar decididamente los conflictos, a visualizar el malestar y descontento de cientos de miles y millones de chilenos que esperan soluciones rápidas, expeditas y eficaces; esto es un mal preocupante, debemos alumbrar al final del túnel, después de mañana Chile no será el mismo.

Admiro la movilización pacífica que se extiende por todo el territorio, familias completas que reclaman justicia, equidad y respeto.

Esto va en contra de las grandes concesiones que se regalan a particulares para que los usuarios paguen sin demora, los monopolio que se coluden contra el ciudadano simple y común para robar de manera justificada.

La protesta con globos y pancartas no dieron resultados: No más AFP y estas siguen igual. Suben la luz: Sí nos importa. Las rentas de algunos son impresentables, están en absoluta contradicción.

Hoy por hoy, las autoridades nos dan la razón, hay que ordenar el domicilio, ellos viven en una realidad que provoca una sensación  de injusticia y desigualdad.

Chile, te quiero feliz, te quiero buscando soluciones certera, te quiero digno y justo y equitativo para todos y cada uno de los habitantes de la patria.

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