Advierten sobre las consecuencias secundarias de la contaminación atmosférica

Experta de la UCM sobre la mala calidad.


La Dra. en Ciencias Ambientales, Marta Fuentealba, académica de la Facultad de Ciencias Básicas de la U. Católica del Maule, explicó las consecuencias que tiene para el ecosistema la contaminación atmosférica.

Además de las ya conocidas secuelas que tiene el material particulado en el sistema respiratorio de los seres humanos, la académica de la UCM detalló que la mala calidad del aire también afecta a las plantas y la tasa de fotosíntesis y por ende a todos los seres vivos del ecosistema.

“Las plantas son las encargadas de realizar el proceso de fotosíntesis, que además de generar O2, captan el CO2, el cual se une con el Hidrógeno (H) proveniente de la hidrólisis del H2O para formar glucosa (C6H12O6). Como productores, la función de las plantas es sostener las cadenas alimentarias en los ecosistemas; es decir, los seres vivos necesitan de una buena tasa de fotosíntesis, para tener un ecosistema robusto, que pueda resistir a los cambios ambientales, que en estos momentos son muy drásticos producto del calentamiento global”, comenzó explicando la Dra. Fuentealba.

La contaminación del aire, continuó la investigadora, afecta la tasa de fotosíntesis, porque “para realizar este proceso se necesita CO2, el cual es incorporado a través de los estomas presentes en las hojas de las plantas. Cuando tenemos mucho material particulado (MP) en el entorno, éste se deposita sobre las hojas, obturando los estomas, bajando la tasa de fotosíntesis, por lo tanto baja la biomasa ?cantidad de productos obtenidos por fotosíntesis- del sector”.

Lo anterior, Fuentealba lo ejemplificó recordando las zarzamoras que están al borde de los caminos de tierra, las que a simple vista se ven de mal aspecto y sus frutos son pequeños y oscuros.

Efecto dominó

“El material particulado no solo afecta a la salud de las personas, sino que también a la tasa de fotosíntesis, lo que a los ecosistemas les hace muy mal, ya que disminuye la cantidad de vegetales, por ende afectan a los herbívoros y a toda la trama trófica -red de interacciones de la naturaleza- del ecosistema”, resumió la experta.

Además la académica de la Facultad de Ciencias Básicas de la UCM, señaló que la contaminación atmosférica, permitiría la colonización de especies vegetales oportunistas, como son las malezas, ya que éstas son más resistentes a los cambios y tienen una tolerancia muy amplia para factores que tienen que ver con su sobrevivencia, de esta manera podrían desplazar a especies objetivo, que muchas veces son con baja tolerancia -estenoicas-.

Desarrollo sustentable
Sobre esto, Fuentealba, planteó la necesidad de crecer respetando el entorno sobre la base del desarrollo sustentable, considerando sus tres ejes, los cuales deben tener la misma relevancia: crecimiento económico, equidad social y protección a los recursos naturales.

“El desarrollo sustentable lo podemos medir a través de la huella ecológica, que es un indicador de impacto ambiental generado por la demanda humana que se hace de los recursos existentes en los ecosistemas del planeta, relacionándola con la capacidad ecológica de la Tierra de regenerar sus recursos. En otras palabras la Huella ecológica de una población es el área biológicamente productiva necesaria para producir los recursos que consume y absorber los desechos que genera dicha población”, indicó la experta.

Según los datos proporcionados por la académica, a nivel planetario se estima que existen sólo 2,1 hectáreas de espacio biológicamente productivas disponibles para cada persona, pero la Huella Ecológica promedio mundial se ha estimado en 2,9 hectáreas por personas, por lo que la humanidad está sobrepasando esta capacidad, “lo que puede traducirse en que el uso que hacemos del medio ambiente y de sus recursos naturales no es sustentable. Esto nos lleva a reflexionar y a visualizar la necesidad de formar una sociedad que valore y respecte el medio ambiente”, explicó la Dra. Marta Fuentealba.

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