Abramos la puerta al nuevo tiempo

Que la tierra sea un paraíso, de nosotros depende, que el agua continúe pura y cristalina está en nuestras manos, que el aire sea respirable es una misión global y que el fuego no nos devore, una condición inapelable.


Abramos puertas y ventanas, dejemos que la luz ingrese sin sosiego, que la esperanza abrigue nuestra soledad, que la paz y armonía sean nuestra coraza frente a la violencia y el desencanto, que el deseo de prosperidad procurado a los otros en esta fiesta de final de año, sea un sentimiento puro y cristalino para encontrarnos, para dirigir el tránsito de la existencia hacia un bien superior: El universo como un gran espacio donde sólo se disfruta el compartir y estar junto al hermano.

Estamos ciertos, que hoy, la violencia, ira y miedo asustan a nuestra sociedad, la maldad abunda, el odio parece costumbre y la tristeza desnuda nuestra condición humana, a cada instante nos sentimos abrumados, desprotegidos y vulnerables, nos hace falta una pizca de amor y un caudal de armonía.

Quizás la muerte venga a mitigar nuestra desazón, pero mientras tanto debemos luchar por construir un mundo mejor, aprovechar las oportunidades que nos regala el destino para unirnos, vincularnos al otro, para ser cobija de quien sufre, consuelo del afligido y escudo ante la destrucción, que día a día, provocamos a nuestro medio ambiente.

Que la tierra sea un paraíso, de nosotros depende, que el agua continúe pura y cristalina está en nuestras manos, que el aire sea respirable es una misión global y que el fuego no nos devore, una condición inapelable.

Dejemos que la luz ilumine nuestro hogar, que la prosperidad inunde cada rincón de este mundo, que los buenos deseos sean un pregón repetido por todas partes, que la humildad y la misericordia formen un caudal para despeñar el desatino y la falta de cordura, que el rostro de un niño feliz emocione nuestro espíritu.

Esta semana, dejamos atrás un año viejo para dar inicio al 2016, abracemos la esperanza como bien preciado, planifiquemos con acierto, seamos humildes y caritativos, elijamos promover la vida, rogar por la armonía y el equilibrio, bendecir a los más pequeños para que sean ellos quienes gobiernen el próximo tiempo. Compartamos la mesa, estemos atentos al dolor de cada hermano, prodiguemos fe y concordia, el tiempo nuevo Cada día, es una nueva oportunidad para nuestra existencia, cada día es sendero abierto, una fortuna mediata para hacer feliz al otro, si el cielo lo permite y Dios nos guía
lograremos la plenitud en el Reino del Paraíso.

Bienvenido 2016, bienvenida la vida y el amor, quizás a la vuelta del camino nos aguardan las bienaventuranzas y el mensaje sublime del maestro, aquel carpintero que dio la vida por sus hermanos menores. Dios construye sobre una piedra, edifica como sabio constructor, elige la cordura y la concordia entre seres de la misma especie donde no tienen espacio los malos sentimientos, ni los antivalores, somos libres de elegir un propio destino, pero siempre iluminados por la palabra de quien anunció el mensaje de un Padre Celestial.

Abramos la puerta al nuevo tiempo, deslicemos con suavidad armonía y paz en este mundo, que la tierra sea un vergel custodiado por cada hombre y mujer de buena voluntad.

Vendrá la paz y la concordia, ellas serán reinas coronadas este año nuevo.

Abramos puertas y ventanas, una cruz se dibuja en el cielo, seamos todos redimidos, la salvación está a la berma del camino.

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