Por Marcelo Nicolas de Jesus | June 4, 2008 - 8:00 am - Publicado en Columnista

Foto: parralactual.com

Cada día, ocurre un hecho noticioso diferente, antes de referirme al hermoseamiento de la Plaza de Armas de nuestra ciudad, permítanme dirigir unas breves palabras al dramático e impactante accidente aéreo ocurrido durante la última semana y del cual todos, de una u otra manera, nos hemos enterado.

Seguramente, al salir de casa, en un viaje prolongado o de compras al almacén de la esquina, no poseemos certeza de regresar, pues el futuro nos es incierto y desconocido, de este modo, el General Bernales, su esposa y toda la comitiva de visita oficial en Panamá, bajo ninguna circunstancia preveían un desenlace de la magnitud del acaecido. El impacto que se en la ciudadanía, las muestras de afecto y los honores al momento del funeral, estoy cierto, no dejaron a ningún chileno indiferente.

Debemos dar fe que resguardaremos en nuestra memoria colectiva la imagen y figura de un gran Carabinero. Quisiera, mediante este medio de comunicación, ofrecer mis condolencias a las familias de los fallecidos y en especial a Carabineros de Chile.

En relación a los trabajos realizados en la Plaza de Armas de Parral, debo destacar que el proyecto de reparación y hermoseamiento ha cumplido con las expectativas propuestas, si bien, aún, no se realiza la inauguración oficial, es pertinente valorar la iniciativa y la eficacia en las faenas ejecutadas.

Parral se merece la obra de adelanto que motiva este artículo. En nuestras ciudades, la Plaza, es un lugar de encuentro, allí convergen todas las actividades sociales, de esparcimiento, entretención y comercio, es la cara visible de la Villa Reina Luisa Del Parral, felicitaciones a todos aquellos quienes participaron en el diseño, proyecto y ejecución de la obra, a los trabajadores, a la Empresa Contratista y a la Ilustre Municipalidad de Parral. Nos situamos ante una verdadera obra de adelanto necesaria y digna de esta tierra.

Quisiera detenerme un instante para delimitar, expresamente, sobre las competencias que nos corresponden a cada uno de nosotros, nuestra participación directa, personal y colectiva: Quienes haremos uso de este bien público debemos cuidarlo, proteger las nuevas obras debe ser la tarea que nos convoque, resguardemos las instalaciones eléctricas y de alumbrado, ocupemos los bebederos para el fin que fueron diseñados, cuidemos celosamente los asientos y escaños, no pisemos el césped y así dispondremos de esta bella obra por mucho tiempo.

Creo necesario destacar la incidencia meridiana de los ciudadanos en la proyección temporal de tan bella obra. Para Parral y su gente, para las nuevas generaciones. Si todos nos comprometemos en educar y promover el uso adecuado y racional de este bien público demostraremos madurez ciudadana y respeto por nosotros mismos.

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