2016: Año de elecciones

Comenzó la “fiesta”.

Ya vamos en la tercera semana del mes de Enero del nuevo año… Parece que todo gira vertiginoso, dinámico, rápido, veloz… Pero, a tener cuidado porque no siempre el más rápido es quien llega primero: sino, recordemos la conocida fábula de la liebre y la tortuga en su permanente carrera.

Todo esto porque el año 2016 será un año de elecciones municipales mediante las cuales se elegirán Autoridades Edilicias (Alcaldes y Concejales) en las más de 350 Comunas del país. El tema es que ya hay algunas liebres en carrera, hace rato… Pero, cualesquiera sean los elegidos (liebres o tortugas), lo importante es que se elija a quienes den plena garantía de una sana conducción de los destinos de las Comunas. No en vano hoy la Comunidad nacional, con el empoderamiento que le ha concedido la democracia, está en un permanente cuestionamiento de la labor desarrollada por las Autoridades de los distintos niveles de la sociedad.

Derechamente hoy no hay confianza en la mayoría de los líderes nacionales, regionales, comunales, sean estos dirigentes políticos, empresariales, eclesiales, comunicacionales, deportivos. Y ello se ha producido porque en la mayoría de los casos se observa una incongruencia entre lo que los líderes o dirigentes dicen y hacen. Para mayor abundamiento, esta desconfianza nace de la certeza de hechos comprobados en la práctica, la cual ha evidenciado documentada y judicialmente que en múltiples casos los líderes no están al servicio de la Comunidad, sino que simplemente se sirven de ella.

Botones de muestra: caso MOP-gate; caso Coimas (2002); caso CHILEDEPORTES-Publicamp; caso INVERLINK; caso EFE (Ferrocarriles 2003 – 2005); últimamente, se han hecho públicos los casos PENTA; CAVAL; SERNAPESCA; SOQUIMICH; caso colusión empresarial (del papel tisú, pollos, etc.); escándalo en la ANFP; caso Sampaoli; Milico-gate; escándalo de la basura de dos Municipios Metropolitanos; formalización del Alcalde y Concejo Municipal en una Comuna de la Región del Maule, etc, etc., por nombrar algunas situaciones. En la mayoría de estos casos se defraudó al Fisco (dinero de todos los chilenos).

Por esto y mucho más, las encuestas de opinión realizadas a lo largo del país reflejan altos niveles de desconfianza, incredulidad y cuestionamiento de la ciudadanía hacia lo político, empresarial y dirigencial, panorama del cual pocos se escapan.

En este orden de cosas, los ciudadanos comunes y corrientes esperamos de nuestros líderes un perfil y comportamiento que se ajusten a lo que la sociedad actualmente demanda. Entre otras, deseamos que en ellos se manifiesten las siguientes características: objetivos y metas claras, cumplimiento del programa de trabajo, gran dedicación a su labor, orden, equilibrio, decencia, veracidad, sobriedad, austeridad, perseverancia, exentos de populismos y con sentido ético e innovación. Queremos que las Autoridades no usen los cargos públicos para dar puestos de trabajo a personas que participen en sus campañas, como pago a “favores políticos”.

Finalmente, de los líderes esperamos “impecabilidad”, traducida como la permanente inclinación hacia la transparencia y la credibilidad. De ser así, queridas “liebres” o “tortugas”: ¡cuenten con nuestra confianza y apoyo permanentes!

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